116. No lo Dudes |Jack Gilinsky|

1.9K 138 4
                                        

—¿Qué te hace creer que quiero ir contigo a algun lado? —caminé hacia el pasillo de Ciencia Ficción sintiendo a Jack seguirme.

—Siempre vienes conmigo —dejé el libro en la estantería y él se apoyó a mi lado.

—Bueno, ahora ya no quiero —le sonreí a medias y volví al carrito de libros.

Leí el titulo. "Romeo y Julieta". Rodeé los ojos, molesta por lo cursi y cliché es que todo el mundo lo lea todos los malditos días.

Sabiendo dónde quedaba de memoria, me dirigí al área de Romance. Sentí las pisadas de G sobre mis talones.

—Espera, ¿esto tiene que ver con lo de la fiesta de Nate la semana pasada? —suspiré y apenas volteé a mirarlo.—No me has dicho qué pasó.

—No es de tu incumbencia, G —dejé el libro junto a las otras 10 copias y regresé a buscar otro libro.

—Siempre me dijsite que confías en mí como en nadie más, ¿no es cierto? —me apoyé en el carro con ambas manos.

Le estaba dando la espalda. Odio tener que hacer esto.

—Las cosas cambian, Jack... Las personas cambian —me corregí y lo dejé parado allí, mientras me dirigía a la sección de Aventura.

Al segundo después de dejar el libro en la estantería escuché la gran puerta de la biblioteca cerrarse.

Suspiré apretando mis ojos.

Lo siento. Lo siento, Jack.

[•••]

Miré a mi alrededor algo perdida. La música y las luces me desconcertaron unos segundos.

Debía encontrar a ese bastardo y salir de aquí lo antes posible.

Esta casa era inmensa. No sé de quién era, pero de todos modos debía tratar de que nadie me vea aquí, sabía que los chicos estaban en la fiesta.

Subí las escaleras y esperé apoyada en el pasillo. Alisé mi vestido y miré a todas las puertas. Una se entreabrió y la cabeza de Jay se asomó. Me buscó con la mirada y al verme me hizo una seña.

Analicé el lugar para ver que nadie me esté mirando y caminé rápidamente al cuarto.

Al entrar cerré la puerta apoyándome en ella y ahí estaba Jay, sentado en la cama con una sonrisa.

—Terminemos de una vez por todas con esto, Jay. ¿Ya lo pensaste? —le pregunté directamente.

—Mhm, aún estoy considerando mis posibilidades —fruncí el ceño.—Tranquila, preciosa, bromeo. Ya tengo claro lo que quiero. Si me lo das, prometo no venderle más de mi mercancía a tu hermano.

Lo miré con desconfianza.

—¿Entonces...? ¿Qué es lo que quieres?

—A ti.

Mi corazón comenzó a latir rápidamente.

—¿Qué? –mi labio tembló al hablar.

—Si, lo que oíste. Verás, estás muy buena, corazón —comenzó a caminar despacio alrededor mío.—Y todos mis amigos me respetarán más cuando les diga que te acostaste conmigo.

Solté una risa irónica.

—Que triste depender de una mujer para obtener el respeto de unos hombres —me burlé de él y de inmediato me empujó contra la pared más cercana.

Gemí por el dolor y me presionó contra la pared acariciando mi cuerpo.

—Tranquila, nena, en algun momento llegarás a disfrutarlo —comenzó a besarme el cuello y a tratar de dejar marcas.

Imaginas | Magcon BoysHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora