Arrastré los pies fuera de mi habitación y me dirigí a la sala de actividades recreativas.
Odiaba demasiado ese lugar.
Helen, la enfermera que estaba siempre en la puerta, me sonrió con amabilidad y entré a la sala sin mirarla.
En la sala habían mayormente ancianos con cáncer, cómo siempre jugando al póker o algunos al ajedrez.
Busqué mi lugar de siempre y me senté ahí. Saqué mi laptop del bolso que tenía en brazos y la coloqué sobre la mesa. Tomé mis audífonos y me los puse, conectándolos a la laptop.
La música comenzó a sonar y suspiré aliviada.
Entré en la página de mi colegio... bueno, de mi antiguo colegio, ya terminé la preparatoria hace casi 6 meses. Busqué entre las novedades que se veían y cuando ya me aburrí, busqué los mismos juegos que siempre me ayudan a pasar el rato.
Habrán pasado, ¿cuánto, dos o tres horas?
Finalmente volví a guardar todo en el bolso, para dirigirme a mi habitación a continuar haciendo lo mismo, porque solamente vengo aquí para que las enfermeras no vayan a mi habitación a preguntarme por qué no salí.
Helen ya no estaba en la puerta, esta vez David estaba ahí. Lo saludé con la mano mientras caminaba con pasos cortos.
Al pasar por el pasillo de la máquina de café vi a un chico que se me quedó mirando.
Lo miré y al reconocerme, me miró algo sorprendido.
Pronunció apenas mi nombre y abrió su boca para hablar:
—¿Eres tú?
Lo continué mirando, de arriba a abajo. Antes de que comience a acercarse, le di la espalda y me alejé para seguir mi camino a mi habitación.
Idiota.
[•••]
*Taylor*
—¿Y esa cara de muerto? —me preguntó Leah cuando entré en la habitación de mi abuela.
Me quedé en silencio.
—Taylor, cariño, ¿qué te sucede? —mi abuela preguntó y me senté en un sofá.
Miré a mi hermana.
—La vi —susurré y se levantó de su lugar emocionada.
Supo a quién me refería.
—¿¡Me dicen enserio Taylor!? ¡Asombroso! Vayamos a verla, ¡quiero saludarla! —me dijo saltando.
Negué.
—Creo que ella no quiere vernos, Leah —le dije tragando en seco.
Su rostro volvió a mi mente y vi sus ojeras. Su rostro delgado y sus pequeños brazos.
La sonrisa de mi hermana se borró.
—¿A qué te refieres? ¿No te dijo que nos extrañó? —negué.
—Ni siquiera me saludó —me dolió decirlo en voz alta.
Mi abuela se mantenía al márgen de la conversación.
—Tal vez no te vio...
—Se me quedó mirando y antes de que pueda dar un paso hacia ella me dio la espalda y se fue, Leah —dije con un poco de enfado.
Frunció el ceño.
—Todo es tu culpa, Taylor —me dijo y la miré pensando que lo que me decía era broma, pero no.–Si no hubiera sido por tú estupido miedo, podria haberla acompañado, estar con ella... ¡Tu podrías estar con ella! Eres un idiota.
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Imaginas | Magcon Boys
Fanfiction«Si lo puedes imaginar, puede pasar...» «Si sueñas sólo, es una fantasía; pero si sueñas con muchos más, es una realidad»
