Ese olor varonil tan característico de su persona me hizo despertar abruptamente, el sol me llegaba directamente en los ojos y me mareé por un instante.
Miré a mi alrededor y la cabeza me palpitó con fuerza, cerré los ojos intentado recomponerme y lo logré luego de unos segundos.
Todo iba bien, sabía que había tomado un par de copas con Zoe la noche anterior y que quizás se me había salido algo de las manos.
Observé a mi lado y casi me da un paro cardiaco, un ataque, un derrame, casi me da algo. Casi.
Adam Black estaba en este momento acostado a mi lado, dudo que con algún tipo de ropa, y su brazo caía casualmente por la cama, parecía dormir plácidamente.
Observé por debajo de la sábanas, estábamos con ropa. Un alivio.
Rápidamente mi rostro lo sentí calentarse, y los recuerdos de la noche anterior me inundaron como un balde de agua fría.
Maldición, yo no aprendía, era la persona más inútil que conocía. Le había vuelvo a decir que lo quería, que lo amaba. Así, sin más, sin reprochar nada, sin determe a pensar que noches antes se había cogido a la nueva guardaespaldas, sin recordar que había llorado toda la semana por él, todos los meses.
Aquello ya había sido suficiente. Habíamos ido demasiado lejos, yo había ido demasiado lejos.
Lo observé, la luz del sol pegaba en su rostro y quise morirme en ese momento por haberme sentido tan bien al despertar en su torso desnudo. Esto ya no daba para más, ya no se podía hacer más. Habíamos acabado, conesto se había terminado.
Y habían dos razones, la primera, yo estaba totalmente enamorada de él, daría y haría todo lo que él me dijese y sólo por verlo feliz. La segunda, él no estaba enamorado de mi, no me quería ni un poco y sospechaba que para él todo esto sólo e trataba de una calentura fugaz.
Y yo ya no podía cargar con ello, necesitaba que se fuera y me dejara sola, necesitaba huir, necesitaba que él se largara lejos de mi, donde no podría verlo nunca más.
Así era el amor.
Duro, doloroso.
¿Acaso habíamos tenido algo ayer por la noche? No lo recordaba. No podía recordar nada más allá de mis torpes palabras y mis inútiles intentos por hacerlo hablar.
Si él me había tocado un cabello estando en esas condiciones, yo no respondía.
Pero como era él, estaba seguro de eso.
—Mmh—ronroneó Adam desde la cama, dando palmadas en el lado en el que yo debería de estar.
Veamos qué tan bien ronroneas.
Le lancé un vaso de agua que ayer había traído a la habitación, y él se levantó rápidamente cortando la corbata de la fuerza, lanzando un par de groserías.
—¿Qué cojones pasa contigo? ¡Estás loca!—espetó.
—¡Calla! ¡El loco eres tú! —le grité—, ¡Loco, grosero, infiel, y ahora violador!
—¿De qué demonios me estás hablando?
Mis mejillas hirvieron de rabia.
—Eres un cabrón, yo anoche he tomado, y te aprovechaste de ello, me besaste luego de haber besado a Sophie y quizás qué cosas más, qué asco. Lárgate — le dije, el negó con la cabeza decepcionante.
—¡Por dios!—gritó, parándose de la cama. La erección bajo sus bóxers era notoria y tapé la vista—. ¿Crees que he abusado de ti? ¿En ese estado?
ESTÁS LEYENDO
BODYGUARD
ActionCaliente como el infierno, malvado como lucifer, y más vengativo que cualquiera, él llega a la vida de Skyler para desmoronarlo todo. Adam Black era como un botón palpable de destrucción instantánea. Y ella amaba la autodestrucción. "Nunca le pierd...
