Skyler.
El auto se detuvo hasta la gigantesca casa que mis amigos de habían comprado hace algunos meses. Una sonrisa rápidamente se coló en mi rostro cuando los ojos de Ryan, mi más grande amigo, se podaron en los míos junto a su esposo desde hace ya más de año y medio.
Scott y Ryan estaban juntos desde hace algunos años, bastante extraño para todos, pero era algo que me hacía muy feliz. Ryan merecía ser feliz, más que cualquier persona; era muy fuerte y muy buen amigo. Me hacía muy feliz que la relación con ellos no se había perdido con los años.
Ian tomaba de la mano a su esposo,
mientras que Zoe e Ian bajaban del automóvil con la pequeña niña en sus brazos.
No pude evitar que un flash rápido se colara por mi cabeza, una visión de cómo pudieron haber sido las cosas si él no hubiera tomado esas desiciones en el pasado, si no se hubiese convertido en lo que es hoy. Un fantasma.
El había desaparecido de la tierra, y no se había interesado en saber ni de mí, ni de su hermano, ni su sobrina, ni nadie. Todo le importaba una mierda. Me incluía.
La voz de Zoe me sacó de mis pensamientos.
—¡Te traje un lindo vestido!—habló, mientras dejaba a la pequeña Debb en el suelo.
—¿Qué es exactamente lo que haremos hoy?—le pregunté a Zoe, ella sonrió, mientras tomábamos el camino hasta Ryan y Scott
Duban.
—Iremos a un club, un buenísimo club—me dijo, y quise golearla en ese mismísimo momento.
—¿Qué parte de no-quiero-celebrarlo-en-un-club no entiendes?
—Oh vamos, hace muchísimos años que no vamos a Las Vegas—dijo, mientras Debbie jugueteaba con su padre y yo caminaba a abrazar a los dos chicos que estaban delante de nosotros.
Su vida hasta ahora era tranquila, ellos lo estaban. Sus manos unidas en aquellos anillos de oro sólo me causaba felicidad, que ambos pudieran encontrarse me causaba infinita felicidad y gozo.
Ryan siempre lo supo, Scott... él se había demorado más en darse cuenta de lo enamorado que estaba de mi amigo. Quise reír en un instante al recordar que por un momento Scott y yo casi tenemos una historia, una que salió muy mal después de todo.
Los chicos habían llegado otra vez a mi vida en el nacimiento de Debbie, justo cuando la recien nacida lloraba sin parar y pensé que Zoe terminaría por asesinarla.
Scott y Ryan se presentaron en apartamento, diciéndonos que habían terminado de desvincularse a mi padre y todo lo que hubiera tenido que ver con él, y yo no pude estar mas feliz y agradecida por ello. Los adoraba, a ambos.
—Joder, encima de que me vas a llevar a otra ciudad.
—Y no puedes decir que no, porque ya pagué el traslado Skyler Evans, estás fregada, o vas, o vas.
Suspiré, decirle que no a Zoe era como decirle a Debbie que Santa no existía. Debbie fue la primera en entrar, corriendo hasta la nevera.
—¿Tenías mucha hambre cariño?—le dijo Zoe a su hija.
Ryan sonrió, dandole un sonoro beso a la pequeña y luego estrechando su mano con Ian Black.
—¿Fue un viaje muy largo?—nos dijo Scott, mientras nos tendía unos pequeños aperitivos que no dudé en tomar.
—He dormido en el viaje, tío Scott—le dijo Debbie—. ¿Tienes un poco de chocolate que me des?
—No es cierto—le dije—, son sólo unos cuarenta minutos, estamos en Los Ángeles.
ESTÁS LEYENDO
BODYGUARD
ActionCaliente como el infierno, malvado como lucifer, y más vengativo que cualquiera, él llega a la vida de Skyler para desmoronarlo todo. Adam Black era como un botón palpable de destrucción instantánea. Y ella amaba la autodestrucción. "Nunca le pierd...
