El reemplazo de Anabelle había sido peor se lo que pensaba, mucho peor. Hubiera preferido que la chica de ojos color moco se hubiera quedado aquí antes que la competencia que en este momento estaba frente a mi.
Su nombre era Sophie, era francesa y venía de la misma agencia de la cual Adam se había egresado, o una mierda así. Su cabello era casi exactamente igual al mío, y sus ojos eran algo pardos, no aparentaba tener más de veintitrés años y era malditamente antipática y borde conmigo..
Habían pasado ya casi dos semanas del accidente que casi me cuesta la vida, aún tenía la marca de la bala a flor de piel, aunque esperaba que se fuera. Adam había estado tan jodidamente distante que sentía que me partía el corazón. Mi padre me llamaba todos los días desde el accidente, y a decir verdad aquello me alegraba un poco, lo extrañaba muchísimo y a pesar de que no había podido visitarme por estar escapando, me jodía.
¿Por qué, de todas las personas en el mundo, mi vida tenía que ser tan jodidamente difícil?En catorce días las cosas habían cambiado demasiado, Adam estaba demasiado distante y frío, me evitaba a toda costa y eso me lastimaba más de lo que me gustaría.
Pero yo había cambiado. Había cambiado desde el accidente. O al menos, eso creía.
Y tampoco podían pedirme otra cosa, ¿Que se podía esperar cuando estuve a dos segundos de morir? ¿Y qué se podía esperar de mi al confesar que me enamoré de la persona que más me ha jodido en este mundo?
Resoplé. Los Ángeles tenía un clima tropical, y en este minuto hacía tanta calor que sentía que terminaría por derretirme.
Me coloqué un traje de baño blanco con perlas de dos piezas y salí a la alberca, esta casa era de lujo, estaba acostumbrada a esto, pero era realmente hermosa. No tenía comparación alguna con la casa en la que me habían disparado. Era de dos pisos y tenía muchísimas habitaciones, desde el disparo mi padre había triplicado la seguridad, si antes me seguían a cada lugar, ahora todo era muchísimo peor.
No podía ni siquiera entrar al baño en paz, era agotador.
A pesar de que hombres más grandes habían llegado, Adam seguía siendo el jefe. Tenía el respeto de todos, mi padre hizo una video llamada con todo el equipo hace unos días y dijo «Respétenlo como si fuera yo». Él jamás había depositado tanta confianza en un hombre, jamás.
Obviamente no dudé en preguntarle por qué esa total preferencia hacia el chico que amaba, y me respondió que era simplemente porque lo encontraba parecido a él cuando era joven, y que el chico se había ganado toda su confianza.
Ay, hombre. Si él supiera que me he estado acostando con él los últimos meses...
Borré esos pensamientos de mi cabeza, sabía que si el se llegaba a enterar de mi amorío con Adan no dudaría en pegarle un tiro, y la sola idea de que algo pudiese llegar a pasarle a ese castaño por mi culpa me mataba.
—Buenas tardes Señorita Evans—murmuró el chico que estaba a las afueras de mi habitación. Le asentí con una sonrisa.
Traía puesto un pareo rosa por encima del traje de baño, pero aún así este se traslucía un poco.
Odiaba el hecho de tener que estar en esta habitación tan malditamente gigante yo sola, extrañaba el calor corporal y los besos de Adam por la mañana. Ahora que había mas seguridad, todo era peor, nadie se podía enterar de lo sucedido o terminaríamos mal. Todo era más difícil, sobre todo por la mujer que se la pasaba todo el día siguiéndolo y haciéndole cumplidos. Y porque el parecía no alejarse de ella.
Me evitaba a toda costa, como si fuese la peor enfermedad. Estaba cumpliendo su palabra, se estaba alejando y yo no podía aceptarlo. Me dolía demasiado como para aceptarlo.
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BODYGUARD
AçãoCaliente como el infierno, malvado como lucifer, y más vengativo que cualquiera, él llega a la vida de Skyler para desmoronarlo todo. Adam Black era como un botón palpable de destrucción instantánea. Y ella amaba la autodestrucción. "Nunca le pierd...
