Adam.
—¿Cuanto falta?—preguntó Skyler por décima vez, fruncí el ceño y las ganas de mandarle un cachetazo me invadían.
—Poco.
—¡Has dicho eso hace media hora!—refunfuñó.
Habían pasado dos días desde el ataque en Los Ángeles, y a decir verdad no había sido nada fácil, todo lo contrario.
Trabajar solo en esto, era malditamente heroico, no tenía guardias, no tenía respaldos, no tenía gente por si algo llegase a suceder, y eso me estaba matando la cabeza; pensar en «¿qué sucede si...?».
Estábamos en Texas, y llevábamos casi hora y media adentrándonos en el lugar. Sky había rechistado la mayor parte del viaje quejándose de que su culo estaría cuadrado de tanto estar sentada, Zoe reclamaba porque no podía respirar, luego Sky volvía a joder diciendo que tenía demasiado calor, y finalmente Zoe nos lanzaba algunas groserías.
Ese patrón había estado viviendo por casi dos horas, y ya me estaba comenzando a volver loco.
Conducía una van negra polarizada, y a mi lado iba Skyler, leyendo una revista de modas y preguntando cada ciertos minutos cuánto faltaba, agotando mi paciencia.
Se le veía mejor que otros días, me había dirigido más la palabra estos días, eso quería decir que estaba progresando, creo.
Lucía un sencillo vestido floreado con unas sandalias, y joder que se veía preciosa. Ella siempre era preciosa. Joder, ella hasta con vómito era preciosa.
—¿Cuánto falta?
Decidí guardar silencio esta vez y estacionarme en la cabaña que estaba algo alejada del lugar.
—¿Acaso hemos llegado?—preguntó Zoe al verme bajar del auto, la verdad es que yo verificaba que el perímetro estuviera bien.
—No estúpida, se pinchó un neumático—le dijo—, claro, claro que hemos llegado—murmuró Skyler.
—Estás jodidamente insoportable, que te den—le dijo Zoe.
—¿Acaso esto ha sido culpa mia?—replicó—, que te den a ti, estúpida.
Los ambientes estaban bastante agrios, y suponía que era por la cantidad de días que habíamos estado sin separarnos más de un segundo, ya las peles entre Zoe y Skyler se hacían habituales.
—Cállense las dos, joder—dijo un Ian bastante estresado desde la parte de atrás.
—No me mandes a callar, imbécil—le dijo Zoe.
—Sí, no mandes a callar a mi amiga—le gritó esta vez Skyler.
Juro que explotaría, lo haría en dos segundos.
—Pueden bajarse, todo está bien—murmuré a penas con emergía, Zoe me observó mal y Skyler bajó con ella.
Como era de esperarse, ellas se bajaron del auto como si su vida dependiera de ello.
—Al fin.
Miré mal a Zoe, ella al percatarse de eso agachó la mirada.
Nos dirigimos los cuatro a la nueva casa que habitaríamos, era malditamente sencilla, demasiado para las dos chicas que venían atrás de nosotros.
Un suspiro por parte de Sky me detuvo a mirarla, se veía bastante cansada, unas ligeras bolsas estaban debajo de sus ojos.
—Así que... ¿Por cuánto nos quedaremos aquí?—preguntó Zoe.
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BODYGUARD
AçãoCaliente como el infierno, malvado como lucifer, y más vengativo que cualquiera, él llega a la vida de Skyler para desmoronarlo todo. Adam Black era como un botón palpable de destrucción instantánea. Y ella amaba la autodestrucción. "Nunca le pierd...
