Capítulo 27

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Los últimos días se han vuelto realmente eternos, a pesar de encontrarnos en la mejor comodidad que se nos pudo ofrecer. Comenzamos con una rutina de levantarnos, hacer deporte, entrenar y necesidades básicas como comer o dormir. Intentamos sacar el potencial de nuestras habilidades, por lo que deberíamos estar preparados al llegar nuevamente a nuestro destino.

Pensaba en iniciar una clase de bitácora, pensando en lo interesante que podría llegar a ser nuestra historia si resultaba en éxito. Estar en los libros de historia ya era haberse ganado la vida y el reconocimiento de todo el mundo.

La alarma sostenida sobre mi buró hacia empezar mis mañanas, con poca satisfacción le apagaba dejándole caer mi mano. Mi primer labor se basaba en bañarme y cambiarme, a pesar de ser las mismos trapos se mantenían limpios, la avanzada tecnología les dejaba reposar durante la noche, liberando de malos olores y de manchas. "Aquí vamos de nuevo" me dije a mi mismo mientras abrochaba las cintas de mis zapatos. Cepillé rápidamente mi cabello de puercoespín, saliendo finalmente por la puerta deslizante. 


— ¡Kenji! —Una voz femenina se escuchó desde mis espaldas. No detuve mi caminata, estaba seguro que venía corriendo hacia mi persona.

— Me preguntaba dónde estabas —Le respondí a la rubia.

—Se posó justo a mi costado para acompañarme — Eso no importa. Te necesito para algo muy importante... ¿Crees que podrías ayudar a preparar un pequeño grupo? Les noto algo desanimados, pienso que tu presencia les sería de motivación —Me tomó de los hombros posándose en frente de mí, mostrando unos pequeños ojos llorosos — Por favor —Replicó con una voz suave.

—Tomé aire por mi nariz para soltarlo en un suspiro por la boca — Está bien. Intentaré ver en qué puedo ayudarles —La chica se alegró.

— No te arrepentirás, incluso te servirá a ti —Guiñó uno de sus ojos para continuamente soltarme y continuar caminando.

— ¿Algún dato que pueda servirme? —Le pregunté llegando introduciéndonos en un elevador clásico.

— Tengo todos lo esencial en la tableta —Sacó de su bolsillo un trozo de cristal, el cual, por fortuna, no causaba ningún corte al tocarlo. Reposé unos momentos mi dedo índice sobre él para pasar la información sobre la palma de mi mano.

— Computadora, llévanos al segundo piso del subterráneo —Ordenó Nataly, el elevador comenzó a moverse siguiendo su orden — ¿El teletransportador dejó de funcionar?

— Sabes mi punto de vista al respecto. No quiero que nadie salga lastimado, mejor no evitamos ese tipo de tecnología casi inentendible, tenemos escaleras y el elevador —Respondí.

— Entiendo... —El compuesto de metal dejó de moverse para abrir sus puertas, dejando ver un campo artificial de la naturaleza, realmente era una simulación para entrenamientos. Queremos suponer que la usaban para probar los experimentos que llevaban a cabo.

— Te deseo suerte —Dijo como despedida mientras salía yo del elevador. Ella por su parte continuó su día al despedirme moviendo su mano de derecha a izquierda.


El suelo de la enorme sala se componía de tierra y pasto, similar al natural. Nos rodeaban unos cuantos árboles y dos colinas con un río de por medio (Terminando en un hermoso lago de agua cristalina a los pies de la montaña). Realmente el pasto era artificial, al igual que todo lo demás. Si algo se destrozaba volvía a regenerarse por sí mismo.

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