Gogo y Yamikumo son las estrellas de la serie televisiva My Hero y son muy reservados acerca de su vida privada.
Nadie sabe sus verdaderos nombres.
Su edad exacta ya que aveces ambos chicos parecen muy maduros para su edad.
Su familia.
La última es...
Ochako no paro de fulminar a Deku en todas las horas de clases y para desgracia de el pecoso tenía un nuevo lugar asignado.
Seguía estando en la primera fila, segundo asiento frente suyo seguía estando Bakugou pero ahora a su lado estaba Uraraka.
Quien con aquellos ojos color chocolate no paraba de exigirle una respuesta por el escándalo de esa mañana.
Izuku ya veía que el escaparse para ir a almorzar con Himiko sería difícil aparte que tendría que llevar a Katsuki consigo.
Si tenía suerte el rubio lo mataría en casa y no frente a la menor.
El pecoso suspiro, además considerando las personalidades de ambos y que Toga le había dicho que odiaba a los mentirosos su pronóstico de vida no era favorable.
Estoy muerto, requeté muerto. Mamá si me viera diría que tarde o temprano la verdad sale a la luz ¡Pero eso me costará la vida!
Se recostó en su pupitre con la cabeza entre sus brazos y rezo a toda entidad divina que hubiera que no lo mataran.
Sí tal vez estaba siendo un exagerado pero con los dos rubios actores no podía estar seguro de nada.
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Himiko le sonreía como el gato de Alicia en el país de las maravillas, con ese toque de malicia y diversión.
Detrás suyo podía sentir el aura amenazante de Katsuki.
Era la hora de el almuerzo y como el día era agradable, los tres estaban en la azotea para tener privacidad.
—Se pueden ver las sakuras desde acá...—comentó distraído Deku tratando de no morir de los nervios —Son bonitas ¿no creen?
—Eso me importa una mierda —gruño Bakugou.
—Concuerdo con él, Midoriya-senpai —la rubia se rió un poco, ya sintiendo una leve culpa de que el pecoso pareciera tan asustado — ¡Cambia esa cara! Me arruinas mis ganas de chantaje.
Bakugou arrugo el ceño ante esa declaración y Midoriya brinco en su lugar.
—Era broma —Himiko bufo con irritación —Pueden ser muy paranoicos, aunque nunca pensé que Gogo fuera tan feo.
—Cállate —bufo el rubio.
La rubia lo ignoro y se dirigió hacia Izuku, su sonrisa se volvió más amable y menos burlona.
—Te seguiré diciendo Deku-kun, si cometo un error en otro lado eso sería fatal —trasmitió con diversión —A cambio quiero donas todos los días en el set y en las vacaciones deberás acompañarme a donde yo quiera.
El pecoso suspiro resignado, bueno al menos no lo mataría pero por el aura de el rubia ceniza no podía decir lo mismo.
Himiko también lo había notado y se limitaba a sacarle la lengua, haciendo rabiar más a Katsuki.