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Capítulo 80 : Destinado a ser.

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La primera vez que lo había visto, Neito pensó que no debía sobrepasar los catorce años.

Aunque tuviera una actitud ruda, su cuerpo era pequeño, casi delicado por lo delgado que estaba y era más bajo que él.

En cierto modo decirle "príncipe" era un insulto solo era un mocoso salvaje que no conocía su lugar.

Así lo veía él porque de todas las personas ese chico rubio de ojos rubí era el único quien no mostraba respeto delante suyo.

A Monoma eso lo hacía enfurecer y por eso cada vez que podía molestarlo lo hacía.

En las peleas se encargaba que hubiera personas que lo superarán en tamaño, en edad y experiencia.

Quería lo dejarán hecho polvo pero el príncipe siempre se levantaba triunfante.

Lo irritaba.

Ese rubio nunca aceptaba nada, ni una bebida o comida que Neito le ofrecía bajo burlas sobre su aspecto delgado e infante.

Era la forma de ser medio amable con él pero lo mandaba siempre a la mierda.

Otra cosa que le molestaba a Monoma de él era que nunca sonreía, solo mostraba el entrecejo fruncido a todos, nadie sabía su nombre y su humor era terrible.

Pero el día que cierto chico pecoso llego al bar eso cambio.

Cambio mucho.

Fue la primera vez que lo vio tan furioso, que lo vio hablar más de cinco segundos con otra persona y que ese chico tan rudo pareció débil ante alguien.

Ante ese chico con revuelto pelo verde y pecas.

¿Porque eso le irrito tanto? ¿Porque lo enojo que se lo halla llevado de la mano de el bar? ¿Porque no volvieron después?

Estaba lleno de cólera contra los dos.

"Conejito" ese era el apodo de aquel pecoso, no hablaba sino estaba el príncipe con él y parecía alguien con poco espíritu para defenderse.

Monoma admita solo para sí que ese chico era alguien duro.

Nunca se molestó sin importar la sartda de cosas que dijo contra el príncipe y contra él, conejito solo se quedaba callado mirando hacia otro lado e ignorando sus palabras.

Pero Monoma notaba con satisfacción como los puños se le contraían en enojo.

Lástima que la satisfacción le duraba poco porque siempre llegaba el rubio ceniza a llevarse a el pecoso a otro lado.

Lejos de todos, a una esquina de el One For All dónde le acariciaba con ternura los rizos esmeralda y le sonreía solo a él.

La sonrisa de el príncipe aparecía únicamente si estaba conejito.

No tardó en unir cabos en que los dos seguro eran enamorados.

Itsuka le dijo que exageraba y Testu no opino nada ya que el tema no lo entendía.

Por lo que Neito siguió por un largo tiempo sin comprender del todo la relación entre ellos.

Hasta que un día desaparecieron. Ninguno de los dos volvió al bar.

Nadie podía reclamar, su padre tenía una política que todos sabían y obedecían.

Aquellos que debían dinero lo pagaban de cualquier forma, los que no debían no estaban obligados a dar explicaciones sino se presentaban en el One For All a pelear.

¿Estrellas enamoradas? [TodoBaku] [KiriDeku]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora