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Capítulo 41 : Niños.

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Hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance, lo lamento pequeño.

Un hombre de bata blanca y anteojos, estaba arrodillado frente suyo viéndolo con pena.

Estaba en un lugar extraño, todo era blanco y olía a desinfectante.

Gente con batas blancas rondaba el lugar, algunas manchadas con rojo, gritaban y corrían para todos lados.

Katsuki podía escuchar a alguien llorando cerca suyo, una mujer.

Pero seguía sin entender las palabras de aquel hombre.

Inko, la madre de Deku, lo había llevado ahí.

¿Para qué?

Él y Deku estaban jugando en el parque cerca de casa, a las escondidas o cualquier cosa que se les ocurriera.

De repente la mujer con cabello verde había llegado, con la cara pálida y sus ojos asustados.

¿Porque?

Katsuki no se había metido al bosque y Deku no le había seguido, estaban abrigados contra el frío y solo jugaban con la nieve.

¿Porque Inko estaba tan asustada?

¿Porque ahora estaba llorando?

El pequeño rubio no lo entendía, tampoco las palabras de ese hombre, de ese doctor.

Deku tal vez podría ayudar, era un nerd después de todo pero su madre lo había dejado en casa. Diciéndole que fuera un buen niño mientras ella no estuviera.

Katsuki se sentía ido ¿Donde estaba la bruja? ¿Y el viejo?

Se suponía que ellos debían ir a buscarlo ese dia, no Inko.

La femenina lo llevaba a su casa de vez en cuando para cuidarlo y Katsuki se la pasaba molestando a Deku pero nunca los llevaba a otro lado debido a que por su trabajo no tenía mucho tiempo a su disposición para hacerlo.

Estaba bien, Deku era un inútil y llorón cuando no estaba su madre, él debía cuidarlo. Eso le parecía bien porque de los dos él era el más fuerte.

Una mano delgada se posó en su hombro y unos ojos verdes, le miraban entristecidos.

Katsuki-kun...por hoy te quedaras conmigo, ¿bien? — Inko intento sonreír pero solo le salió una mueca.

Bakugou arrugo el ceño, él tenia una casa a la cual ir. Su madre se enojaría porque la femenina lo cuidará tan seguido.

Pero Inko parecía tan triste y destrozada que no se sentía capaz de negarse.

¿La bruja vendrá a buscarme? —pregunto con inocencia.

Eso era lo que se esperaba, lo normal de ese día.

Lo normal de cualquier día era que sus papás fueron por él a donde estuviera, tenía cinco años y según Mitsuki no era bueno que andará solo.

Claro que las escapadas al parque estaban perdonadas ya que estaba con el pecoso.

La mayor se mordió el labio y Katsuki pudo ver como sus ojos volvían a humedecerse, como los hombros flanqueaban y su calma se iba.

Derrumbándose, ella parecía estar apunto de derrumbarse delante de sus ojos.

Inko no quería decirlo, el pequeño rubio le seguía mirando con el ceño fruncido y esos ojos rojos.

¿Estrellas enamoradas? [TodoBaku] [KiriDeku]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora