Capítulo 43 : Hostigamiento injustificable.

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Izuku estaba muerto de sueño y Ochako a su lado no paraba de preguntarle la razón de sus ojeras.

Si pudiera despabilarse aunque sea un poco se lo diría con gusto pero no podía.

La castaña le dio una palmada en la espalda,seguro molesta porque no le estaba prestando atención pero cuando volteo a verla se dio cuenta que no era eso.

Ochako miraba con disgustó su casillero y Izuku empezó a notar las risas a su alrededor, conocía esa situación ya había estado envuelta en ella varias veces durante la secundaria como para no saber de qué se trataba.

Su amiga iba a abrir su casillero que emanaba un pestilente aroma y él para detenerla tomo su mano con gentileza.

Los ojos chocolate lo miraban furiosos, sabía que no era a él dirigido el enojo y eso lo conmovió.

Suavemente bajo la mano de Uraraka y le sonrió, esperando trasmitirle un poco de tranquilidad.

—Adelantarte al aula Ochako-san —pudo ver cómo abría la boca, queriendo protestar por lo que agrego en voz baja —Por favor.

La castaña inflo sus cachetes y le vio molesta pero terminó cediendo a su petición. Se fue hacia el aula dejándolo solo en la entrada de la Yuei junto a los casilleros.

Izuku suspiro viendo su casillero y escucho las risas a su alrededor intensificarse ahora que no estaba Ochako.

Suspirando otra vez, resignado paso de largo su casillero y fue a pedir zapatillas nuevos a la recepción que había cerca de la entrada.

Sospechaba sus zapatos ya no servían.

Shoto se levantó de su futon debido a que ya no sentía la cálida presencia de Bakugou a su lado

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Shoto se levantó de su futon debido a que ya no sentía la cálida presencia de Bakugou a su lado.

Miro por la ventana y noto el cielo aún negro, típico del invierno en que el amanecer tardaba.

El bicolor se estiró un poco y decidió ir en busca de el rubio, no creía que ya se estuviera preparando para la Yuei pero era una posibilidad.

Caminando por la casa a paso lento buscando al rubio, escucho cerca en su comedor la risa cantarina de Hawks y las quejas de Natsuo producto de la resaca.

Shoto sospechaba que su viejo seguro se había ido y Fuyumi estaría haciendo el desayuno.

Grata sorpresa la que se encontró al ver que no era así cuando entró al comedor.

—Tienes el sueño pesado, helado de fresa —Bakugou le apuntaba con una espátula y tenía una tenue sonrisa —Siéntate.

El bicolor sin salir de su sorpresa acató la orden y se sentó al lado de su hermana quién tomaba con una gran sonrisa su café.

—Buenos días Shoto —sonrió la mayor —Bakugou-kun es increíble, me había levantado para hacer el desayuno y él ya estaba haciéndolo —un leve rubor producto de la vergüenza se formó en sus mejillas —Insistí en ayudarlo pero no me dejó.

¿Estrellas enamoradas? [TodoBaku] [KiriDeku]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora