Hades ya había dado su primera lección en la casa de Deméter, pero para las siguientes era peligroso para los seres no inmortales de la zona, osea que se decidió que sería Perséfone la que iría al Inframundo. Su madre puso pegas, su hija acababa de volver de allí hacia nada de tiempo después de una larga temporada y quizás no quisiera ir. La sugerencia de Perséfone de acompañarlo de vuelta le pillo de sorpresa, se dio cuenta de que su hija no mentía al decir que había hecho amigos y había pasado un buen tiempo en el Inframundo.
Perséfone empezó a sospechar que simplemente su madre había entrado en un bucle de negación, todo el mundo se había dado cuenta de sus sentimientos salvo ella. Así pues, con la cita en dos días, Hades volvió a su reino.
El día siguiente Hades lo había pasado adelantando trabajo y supervisando que todo estuviera en orden. Era una tontería y él lo sabía, ella ya había vivido y deambulando por sus tierras, pero se sentía nervioso. No tenía porque, solamente iba a enseñarle lo que pudiera para que controlase mejor sus poderes. Claro, si pasaba delante de Cerbero no podía dejar que se llevase una mala impresión sobre él. Fue a supervisar su limpieza.
Mala idea, pues después de un buen rato viendo como intentaban sin éxito tuvo que ponerse él también manos a la obra.
El guardián del Inframundo quedó limpio y contento, sus tres cabezas parecían felices y movía la cola confirmándolo. Era un perro monstruoso en tamaño pero feliz, en cambio su amo era un dios con aspecto derrotado y sucio. Les dejó encargados a unos siervos que al menos procurasen que la bestia guardiana no jugase en el barro y se fue de vuelta al palacio. A medio camino se volvió, sabía que eso no funcionaría, efectivamente se encontró a sus siervos tratando que no se convirtiese en un ser lleno de cieno. Al final optó por llevarlo con él ya que aun estaba limpio, el guardián siguió a su amo contento, de vez en cuando lo llevaba con él y tenía un espacio habilitado dentro de sus habitaciones, aunque para pasarlo dentro del palacio solía encoger su tamaño con un sencillo encantamiento.
Cuando se metió en su baño sintiendo el cansancio por bañar a la enorme bestia pensó que lo de encogerlo podía haberlo hecho antes de bañarlo, pero que últimamente no andaba muy fino en ideas. No le extrañó en absoluto que la puerta de su habitación se abriese en el momento en el que se había quedado totalmente desnudo y mojado para que Hermes entrase. Junto a la costumbre de no llamar jamás a la puerta también tenía la de aparecerse cuando estaba perdiendo ropa. Lo que no era tan normal era que llevase tanta compañía.
Hermes sabía que al día siguiente iría Perséfone porque se había enterado escuchando detrás de una puerta, como siempre. Eros se enteró porque su madre fue a hacerle una breve visita el día de antes y le dejó de canguro de sus hermanos menores y le contó el porqué. Dionisio que pasaba por ahí fue enviado de una métaforica patada en el culo por si su sobrino necesitaba ánimos junto a su hijo. Hipnos simplemente los vio a todos entrar en el palacio y les siguió.
Todos eran dioses poderosos entrando en tropel a las habitaciones del Señor del Inframundo que se vieron parados en seco por la bestia guardiana, que ese día en lugar de las puertas estaba estirado perezosamente en la puerta de la recamara. Ni siquiera es que se moviese para frenarlos, lo hicieron ellos solos, por muy inmortales que fueran un bocado de Cerbero dolía. Hermes barrió la habitación con la mirada hasta localizar a Hades en la bañera.
-Os dije que íbamos a llegar en el momento perfecto -anunció Hermes a sus compañeros- ¿puedes decirle a tu adorable mascota que nos deje pasar?
Hades se lo pensó brevemente. Por un lado mandar a la bestia del Inframundo a atacar a un grupo de dioses estaría mal visto. Por otro sería gracioso y de paso seguramente que le ahorraría algún problema, porque sin saber a lo que venían estaba seguro de que eso era lo que traían.
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Escondida
FantasyCuando el mismísimo Zeus quiere raptar a tu hija la esconderías donde fuese. Incluso en el Inframundo. Deméter pide a Hades ayuda, él acepta porque total, solamente será meter a una cría en los Campos Elíseos, ¿qué problema puede dar la tal Perséfon...
