Vale, cuando me quejé de la falta de interacciones no me esperaba tantas y de verdad, lo agradezco mucho. Por eso voy a anunciar algo especial: tenéis hasta el sábado 16 para dejar vuestras preguntas para un especial preguntas y respuestas. Podéis preguntar desde dudas sobre mitología, proceso creativo, música que escucho para inspirarme, métodos de corrección... Y también podéis hacerles preguntas a los personajes, que se responderán. Sin nada más, os dejo ya con el capítulo.
Nada más ver a Perséfone tuvo claro que había sido una buena idea lo de llevarse con él a Menta para frenarse a si mismo. Estaba hermosa como siempre, pero la manera de realzar todos y cada uno de sus encantos físicos le hizo sentirse débil y perdido ante ella. Tardó en reaccionar hasta que vio a Afrodita aparecer con la poca discrección que la caracterizaba. La sonrisa enorme que le dirigió al llegar hasta él fue más incriminatoria que un cartel proclamando su culpabilidad. Ni siquiera su estrategia de lanzarle a Harmonía antes de que le diese tiempo a llegar hasta ella funcionó para que no le lanzase una mirada acusadora.
La niña parecía saber perfectamente lo que tenía que hacer, aunque estaba más allá de eso. Había sido aleccionada, Afrodita era inteligente y lo conocía lo suficientemente bien como para adelantarse a sus movimientos. Había previsto la posibilidad de que llevase a una acompañante y la niña estaba sirviendo las veces de freno a la persona que paradojiicamente él mismo estaba usando de freno. De hecho lo hacía tan bien que incluso estuvo al borde de tirarle comida encima para mancharla un par de veces, pero a la tercera va la vencida y Harmonía hizo que Menta se retirase para asearse.
No es que esa acción le fuese demasiado definitiva para Perséfone, pues cuando estaba al borde de lograr alcanzar a Hades sin ser interceptada por su madre la reina de los dioses se enganchó del brazo del rey del Inframundo. Que su cuñada le recibiese con entusiasmo no era una novedad para nadie, los dos dioses siempre se habían llevado bien. Lo que no era tan común era la cantidad de diosas menores, semidiosas y otras inmortales de buena estirpe que tenía a su alrededor y estaban siendo presentadas al señor del Inframundo.
-Y esta es Yanira, es una de las hermanas de Anfitrite, osea que podríamos decir que ya tiene un pie dentro de la familia -la joven nereida miró timidamente pero ruborizada a Hades.
Puede que Hades tardase un poco en comprender la situación al verse abrumado por la presentación por parte de Hera de tanta gente, pero a Perséfone no le hizo falta nada para entender lo que la diosa del matrimonio estaba planeando. La competencia era notable, pero no era algo que fuese a amilanarla. Tenía algo que ellas nunca podrían tener por muy hermosas y dignas que pareciesen todas: el corazón de Hades. Llegaban tarde y no pensaba dejar oportunidades a nadie.
-Sus majestades -se interpuso Perséfone de golpe haciendo como si esa cantidad de damas no estuviera en el lugar con una confianza que Afrodita aplaudía desde donde estaba- Estás fabulosa como siempre Hera -le habló con un tono mucho más familiar del que le correspondía, tanteando ya lo que sería su trato de reina a reina- Hades, te estaba buscando.
-Yo también os andaba buscando -apareció Dionisio que se agachó lo suficiente ante Perséfone para decirle al oído- eres muy obvia nena, no te pases o Hécate no podrá contener a tu madre -se volvió hacia todos- Os estaba buscando a los dos porque esto va sobre vosotros y tenéis que dar un discurso o algo.
Aprovechó para llevárselos de ahí, no solamente para alejar a Hades de sus candidatas y de paso alejarse a si mismo de Hera. Ahora era un dios adulto y poderoso y sabía que en lo que estaba intentando hacer tenía su beneplacito pero el tema de haber sido descuartizado por su mandato cuando era un bebé le hacía guardarle cierto resentimiento, y eso que él no era una deidad precisamente vengativa. Pero lo de estar comodo en su presencia se le escapaba.
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Escondida
FantasyCuando el mismísimo Zeus quiere raptar a tu hija la esconderías donde fuese. Incluso en el Inframundo. Deméter pide a Hades ayuda, él acepta porque total, solamente será meter a una cría en los Campos Elíseos, ¿qué problema puede dar la tal Perséfon...
