La diosa de la primavera siempre se había jactado de ser ágil con las ninfas cuando compartían juegos y bailes, pero no sabía hasta ese momento cuan cierto podía ser eso porque nunca lo había puesto especialmente a prueba. Tenía las piernas cruzadas y estaba en posición de equilibrio precario, pero aún así se las arregló perfectamente para dar un salto fuera de la kline que habría quedado genial si no fuera por lo aparatoso del aterrizaje. Por suerte Hades había salvado en el último segundo el aterrizaje de cara contra el suelo.
-No, si ahora entiendo el cansancio -se burló Hermes, algo cambió en la cara de angelos de un momento a otro- Era solamente una broma. Tengo que ir a hablar con Iris para que me avise cuando el cuerpo de Eurídice esté listo.
Los balbuceos de Hermes no tardaron en convertirse en un magnifico discurso sobre todas las cosas que tenía que hacer para que el proceso de resurrección de la ninfa acabase de manera correcta reivindicando de paso la importancia de su papel como conductor de almas. Para su mala suerte, parte de su audiencia estaba ya muy acostumbrada a discursos tanto en pedidas de matrimonio como por mil pequeñas cosas en todos los años de conocerse.
-Puedo tirar a la ninfa de vuelta a los Elíseos y a su viudo al Tártato si tanto problema resulta. La cuestión es si debo tirarte a ti detrás de Orfeo -le cortó en seco Hades.
-No creo que diga nada, si sabe lo que le conviene -Hades miró a Perséfone sorprendido, por un momento pensó que iba a asustarse al verlo así, pero al parecer prefería unirse y de ella salía un aura implacable- El Tártaro es un problema, pero también puede serlo la ira de la naturaleza dirigida a alguien, por muy rápido que seas la naturaleza te acaba encontrando.
Hermes sabía que ninguno de los dos mentía ni exageraba, estarían dispuestos a cumplir sus amenazas, pero aun así no pudo evitar sonreír. No por librarse de lo que podía pasarle y embaucarlos, sino porque el dios de los mercaderes era astuto y supo leer el ambiente.
Quizás era uno de sus amantes favoritos, pero también lo era Afrodita y no por ello Hermes había dejado de estar contento por ella cuando logró alejarse de su marido y quedarse prácticamente como esposo con Ares, por mucho que le gustase burlarse de su hermano se encontraba feliz por ellod. Le costó dejar la emoción solamente en una sonrisa, si no se equivocaba y el amor había llegado a la vida de Hades después de experimentar la muerte de Leuce habría muy pocos seres que se alegrasen tanto por él como lo haría Hermes, pues pocos sabían también todo lo que había sufrido.
-No tenéis que darme explicaciones, sé que te estás escondiendo de Zeus y lo entiendo, ¿lo sabe tu madre? -al ver que la diosa contestó positivamente Hermes hizo un gesto restando importancia con los brazos- Le juré buscarla, pero se le olvidó comentarme que también quería que le jurase que le diría donde estaba, osea que puedo mentir tranquilamente sobre donde estás. Y mentir se me da muy bien.
La tensión de aflojó notoriamente en la sala, lo suficiente como para que todos fuesen conscientes de golpe de la situación en la que estaban momentos antes.
-Por cierto querida Koré, ese genio escondido que me tenías y esa majestuosidad... Serás una reina del Inframundo magnifica...
No le dio tiempo a terminar la frase cuando Hades ya lo sacaba de un brazo de la habitación a penas con un tímido "buenas noches" a Perséfone sin darse la vuelta a mirarla cerrando detrás de él.
-¿Pero a ti que te pasa? -le preguntó intentando no gritar Hades cuando estaba ya una distancia prudencial de la recamara de la diosa- La has tenido que aterrorizar con esa insinuación. Oh, no -empezó a restregarse la cara nerviosamente- La he asustado yo, he estado al borde de...
Para Hermes la situación era hilarante y disfrutó momentos más de como el dios de la tierra que llevaba su nombre se frustraba y se autodenominaba bestia lujuriosa. Era divertido, pero empezaba a darle pena como se hundía en la miseria, aunque ver a Hades en la miseria no dejaba de ser irónico por lo de ser el dios de la riqueza, decidió actuar.
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Escondida
FantasiCuando el mismísimo Zeus quiere raptar a tu hija la esconderías donde fuese. Incluso en el Inframundo. Deméter pide a Hades ayuda, él acepta porque total, solamente será meter a una cría en los Campos Elíseos, ¿qué problema puede dar la tal Perséfon...
