Gracias a todos las felicitaciones!
Las palabras de Perséfone tuvieron un gran impacto en los presentes. Hasta el aparentemente desinteresado Cronos no pudo evitar mostrar un poco de curiosidad hacia ella. Rhea directamente se acercó olvidando su condición hasta la pequeña diosa para verla más de cerca. La diosa no tenía miedo por un ataque, notaba a la titán contenta y más curiosa que otra cosa, por lo que no tenía motivos para estar tensa. En cambio Hades lo estaba y mucho, no podía evitar recordar que fue su madre quien lo llevó en brazos a ser devorado con bastante calma. El bidente se manifestó en sus manos sin que fuese consciente del todo, pero a todos les quedó muy claros sus pensamientos. Rhea dio un paso elegante hacia atrás.
-Osea que por fin vas a casarte, has sido el último pero siempre supe que era porque estabas esperando a la muchacha idónea para ello -Rhea le lanzó una mirada cariñosa a su futura nuera- Dime, Diosa de la Primavera, eres ciertamente una diosa joven del nuevo panteón, ¿de donde sales?
-Tengo más de doscientos años, en verdad -trató de aclarar Perséfone, aunque esa edad era insignificante para los titanes- Soy hija de Deméter, mi señora.
-¿Deméter la Erinia (furia) ha tenido una hija y te ha concedido el permiso para casarte con ella? -preguntó Cronos directamente a Hades con lacónica sorpresa.
-En realidad no me ha dado permiso, pero lo hará, no tiene otra opción ya que ella y yo estamos resueltos.
La carcajada de Cronos podría haberle helado la sangre a cualquiera. No por nada si había alguien que pudiera atestiguar la verdadera ira de la diosa de las cosechas esos eran los que habían sido sus enemigos durante la guerra.
-¿Te apoya en esto la sucia traidora de Afrodita? -Hades asintió ante la pregunta de su padre- Cualquiera diría que al tener ella a sus propios hijos por fin dejarías de importarle. Tiene hasta los hijos suficientes como para que los mayores no le importen.
-¿De verdad cree que el amor hacia los hijos funciona así? -preguntó Perséfone.
-Por desgracia sí, querida -le contestó Rhea.
Perséfone se encogió de hombros, tenía sentido. Se había comido a sus hijos, no le iban a dar ningún premio a la paternidad precisamente, de hecho una buena idea para cuando empezase a tener hijos sería hacer lo contrario a los consejos de Cronos.
Se sintió un momento ajena a la habitación, hasta ese momento la idea de tener hijos no se le había planteado más que como algo muy abstracto y lejano. Ahora incluso había realizado una actividad que se solía plantear como necesaria para tener hijos.
-¿Te encuentras bien? -le preguntó Hades al notarla ausente, seguramente pensaba que se había abrumada por la presencia de los titanes.
-Sí, solamente un poco acongojada y cansada, me encuentro bien, no te preocupes -se dirigió a Rhea exclusivamente- Será un placer poder vernos de nuevo, con mejor compañía.
-Desde luego que es hija de Deméter, sí -contestó Cronos con humor- Aunque lo que no entiendo es porque con ella, ya que te vas a casar con una diosa de la tierra, te casas directamente con su madre en lugar de con la extensión, que es más digno.
Hades puso los ojos en blanco mientras iba hacia la puerta, se despidió de su madre con Perséfone y, sin dejar en ningún momento de vigilar a su padre, se fue de allí montando directamente en el carro.
Perséfone no podía evitar volver a caer en el tema de la maternidad y recordar las palabras que cruzaron delante de ella Hades y Afrodita sobre el tema de la supuesta incapacidad de concebir de Hades. Se debía a su reino, pero es que ella era directamente una diosa de la fertilidad y el nacimiento, si había alguien que pudiera con ese obstáculo era ella.
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Escondida
FantasyCuando el mismísimo Zeus quiere raptar a tu hija la esconderías donde fuese. Incluso en el Inframundo. Deméter pide a Hades ayuda, él acepta porque total, solamente será meter a una cría en los Campos Elíseos, ¿qué problema puede dar la tal Perséfon...
