Ausencia

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Narra León

Después de haber pasado la noche y casi todo el día de hoy con Violetta, ya había llegado a mi casa. Al abrir la puerta estaba justamente mi madre esperándome. Apareció una sonrisa en su rostro al haber vuelto a casa por fin.

-Hola cariño- se levantó del sofá y se dirigió hacia a mí para ayudarme con la mochila.

-Hola mamá- sonreí- no hace falta, ya puedo yo- dije

-Está bien- levantó las manos como si le hubiesen atracado- entonces te prepararé algo para cenar, deberías ir a ducharte y deshacer las cosas.

-Sí

Subí las escaleras hasta mi habitación y dejé la maleta en el suelo. Me encaminé hacia el baño y me metí en la ducha. No puedo creer lo que la añoro ya. No puedo aguantar sin ella ni unos minutos. Me dolía pensar que hoy me despertaría y no la tendría a mi lado, que no vería su rostro angelical, su pelo revuelto-con esos rizos tan hermosos-, sus ojos- como el café- y su sonrisa, que hacía que el mundo cayera sus pies.

Suspiré. No podía creer lo que me dolía estar sin ella y no la vería hasta mañana, ¿cómo voy hacer? Cómo voy hacer para no extrañarla esta noche, que será muy larga, de estoy seguro. Me envolví en la toalla cuando terminé de ducharme, miré mi reflejo en el espejo y tenía una cara horrible. Parecía que me habían pegado una paliza. No, eso no suena tan malo, no tanto como saber que Violetta no estaba conmigo en estos momentos. Me enjuagué la cara y salí al fin del cuarto de baño. Abrí la cómoda y saqué un short y una camisa cualquiera-la primera que escogí al azar- y deshice la mochila. Saqué toda la ropa sucia y la puse en la lavadora, colgué la mochila en su sitio y baje a cenar.

¿Qué me habría preparado mi madre? Tenía un poco de hambre, a ver si comer algo me distraía un poco y dejaba de pensar en Violetta por un rato. Olía a, ¿lasaña? No sé, pero había un olor delicioso. Me asomé en la cocina y mi madre había preparado la mesa para los dos y justamente se dio la vuelta para poner los platos y me vio. Una sonrisa asomó por su rostro.

-Hola de nuevo- me guiñó un ojo- cuánto tiempo

-Sí, demasiado- carcajeé

-Espero que tengas hambre-me miró- porque te he puesto doble ración de lasaña.

-Mucha- respondí sinceramente.

Ella se rió y se sentó en frente de mí y empezamos a comer. La tristeza no tardó en invadirme de nuevo. ‘’Tranquilo León’’ dije para mi fuero interno, ‘’mañana la verás de nuevo’’.  No quería preocupar a mi madre por semejante tontería, así que me esforcé por mostrarme alegre y chistoso como de costumbre.

-¿Y qué tal…-se pensó un momento lo que iba a decir- … en casa de Violetta?

-Bien mamá- me puse un poco nervioso. Tarde o temprano tenía que decirle que oficialmente éramos novios.

-¿Nada más?- arqueó un ceja- Hijo dame detalles, ¿qué hicieron? ¿Comieron bien? ¿Salieron a dar una vuelta? O no sé, no seas tan seco- frunció el ceño

-Perdón mamá- me reí- bueno, hicimos pizza para cenar en la noche y hoy durante el día preparamos milanesas. Durante la noche miramos una película y bueno ella se quedo dormida a antes de que acabará- me reí al recordarlo- básicamente fue eso.

-Te has puesto rojo- dijo sin más.

-¿Qué?- se me salieron los ojos del casco. Me levanté y me miré al espejo rápidamente

-Es broma- se burló de mí.

-Oye…- protesté.

-Lo siento hijo- dijo honestamente- pero se nota mucho mi amor

-¿Qué cosa?- me entró curiosidad.

-Que la quieres más que a una amiga.

-Mamá…- ahora o nunca, me dije a mi mismo- hay algo que deberías saber…

-¿Están saliendo?- me preguntó.

-¿Nos espiaste a noche o qué?- me enfadé

-Cariño- me puso la mano en el hombro- las madres lo saben todo y era obvio que a Violetta le gustabas- sonrió- me alegro por ti, es una buena chica. Cuídense ambos. Estoy muy contenta.

-Gracias mamá- me abrazó.

-Hazme un favor y recoge cuando termines de comer- me besó y subió a su cuarto. Mientras yo me quedaba ahí sentado, solo. Mis pensamientos y yo nuevamente. Otra vez el rostro de Violetta ante mí se apareció.

Narra Violetta

León ya se había ido y nuevamente estaba completamente sola en mi casa. No sé por qué me sentí tan vacía en ese momento. Yo ya me había acostumbrado a estar sola, para mí no era nada nuevo, pero sentía un dolor en el pecho, como la ausencia de algo y ese algo era León. No puedo creerlo, se acaba de ir y ya le necesito conmigo. He estado casi dos días enteros a su lado y ahora estoy sola.

Me pasé la mano por la cara y no pude evitar suspirar. Pensé que lo mejor sería hacer los deberes de química que tenía pendiente, eso me ayudaría a no pensar en León. Así, subí a mi cuarto y realicé la tarea. Terminé antes de lo que esperaba y eso no era muy bueno, ya que León reapareció de nuevo en mí. Guardé las cosas de clase y me senté en la cama y apoyé mi cabeza en mis rodillas. ¿Y ahora qué hago? ¿Morir de dolor hasta mañana que le vea de nuevo? Me siento estúpida, seguramente él estará feliz porque por fin estamos juntos y mañana nos veríamos de nuevo y yo aquí casi llorando. ¿Y si le llamo?

-No Violetta, vas a parecer una obsesionada- me dije

Miré la hora. Las nueve y media. Fui al cuarto de baño y me pegué una ducha, me sequé el pelo dejándolo completamente liso. Bajé a la cocina y saqué unas porciones de pizza que habían sobrado de cuando la hicimos con León.

-Genial, hasta comer me recuerda a él

Calenté la pizza y me la comí. Fregué el plato y el vaso y volví a mi habitación. Esta vez, fui junto al teclado y empecé a tocar.

‘’Ahora sé que la tierra es el cielo
Te quiero
Te quiero

Que en tus brazos ya no tengo miedo
Te quiero
Te quiero

Que me extrañas con tus ojos
Te creo
Te creo’’

Ya era tarde y decidí irme a dormir, así ya no pensaría más en León y ya por fin le vería mañana.  Antes de irme a dormir, sonó mi teléfono. Un mensaje, de León. Mis ojos se iluminaron al ver aquello.

‘’Hola mi amor, ya sé que hace solamente unas horas que no nos vemos, pero te echo de menos. Mañana nos vemos. Te quiero’’

Le respondí automáticamente.

‘’Yo también te extraño desde que te fuiste. Yo te quiero mucho más. Buenas noches’’

Sonreí una última vez antes de entrar en un profundo sueño.

Siento haber tardado tanto en publicar. Les prometo que publicare más seguido. Espero que les guste, el de mañana  les va a encantar estoy segura. Sigan votando y comenten lo que piensan que pasará.

Leonetta, es para siempreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora