Antes que nada este capítulo va dirigido hacía @KVarbulu1 espero que te guste y gracias por leer mi novela!! ❤️❤️
Narra León
Sentí que el corazón me empezó a latir a mil por hora cuando la puerta de la entrada se fue abriendo, pero eso no es todo, al ver a Violetta; con aquel vestido que se le ajustaba a la perfección a su precioso cuerpo; sentí que dejaba de respirar, aparte de que creo que ya mi corazón se había salido del pecho. Cuando empezó a caminar hacia a mí, ya fue mortal para mi persona. Empecé a respirar más costosa y seguidamente de lo normal. Abrí ligeramente mi boca para que el aire entrara y saliera de manera más fácil, ante todo, para que no se notase que casi hiperventilaba.
Cuando por fin llegó a mi lado, solo sonrió y me preguntó sobre todo lo que había montado. Ella mi había ocultado que su cumpleaños era mañana-bueno a las doce de la noche- y obviamente le tenía que preparar algo. No sé el motivo por el cual no quiere celebrar su cumpleaños, Fran me dijo que nunca le gustó celebrar su cumpleaños. Ella la conoce mejor que yo, ya que Francesca y ella eran amigas desde que tenían dos años. Violetta antes de irse a Madrid, vivió aquí hasta los siete y en ese momento Fran y ella era íntimas. Cuando Vilu se fue ellas sufrieron mucho al tener que separarse.
Violetta estaba encantada con todo lo que le había preparado, cenábamos y hablábamos muy animadamente. Era deslumbrante cuando sonreía, seguramente tendría cara de tonto y ojos de enamorado cuando le miraba. Dios, era perfecta. Era mía, mía, mía y solamente mía.
-León- su voz me interrumpió, su maravillosa voz que me hacía que me derritiera- ¿León?- volvió a llamarme- León, ¿me estás escuchando?
La miré desconcertado y ella frunció el ceño.
-León- se acercó un poco más a mí y su perfume me embriagó por completo.
-Sí sí, estoy bien- agité mi cabeza para dejar de admirar su belleza, iba a estallar.
-Estás raro- me dijo
-No, no estoy bien de verdad- ella solamente asintió y siguió cenando y hablando conmigo.
Sé que habíamos quedado en que no pasaría nada entre nosotros- es decir en ese sentido, ustedes ya me entienden- pero es que… no puedo más.
Cada día que pasa la deseo más, necesito tenerla de todas las formas humanamente posibles. Necesito amarla como es debido, mostrarle todo el amor que tengo hacia a ella que no puedo demostrarle con simples palabras. Las palabras no sirven para nada, solo los actos y de esa forma era mi única forma de demostrárselo. Aparte de eso, soy hombre, y tengo debilidades y ella es una de las grandes. ¿Cuánto tardaríamos en…?
La volví a mirar mientras ella reía y me iluminaba nuevamente, cogí aire costosamente y tragué pesado. Y bueno y si preguntamos por mi entrepierna… creo que necesito una bolsa de hielo para calmarme.
-¿León?- la miré y asentí para darle a entender que la escuchaba- ¿estás sudando?
Era verdad, me pasé la mano por la frente y vi todas las gotas que se había acumulado. Me quité la chaqueta para que se me pasara un poco.
-¿Estás bien? Me estás preocupando- si tú supieras…
-Sí, solo tengo un poco de calor…
Miré el reloj y ya casi eran las doce. Tenía que ir a buscar su regalo a la otra habitación, así que le eché la escusa de que iba al baño. Cuando cogí el regalo y volví Violetta estaba de espaldas a mí, estaba sentada en el sillón y parecía tener una lucha dentro de sí. ¿Qué estaría pensando?
Me acerqué a ella sin vacilar y empecé a cantarle el cumpleaños feliz. Ella se sobresaltó e intentó sonreír, pero sus ojos delataban que estaba muy triste. Dejé los regalos hacia un lado y la miré.
-¿Por qué no te gusta celebrar tú cumpleaños Violetta?- le sujeté la mano para darle confianza y ella suspiró agachando la cabeza. Las lágrimas empezaron a salir de sus ojos y se me partió el corazón por ello- cuéntamelo por favor- le sujeté el mentón y subí sus rostro para que se encontrara con el mío. Nuestros ojos siempre conectaban- Necesito saberlo Vilu- cerré los ojos- necesito saberlo, no quiero que estés así- apreté la mandíbula- confía en mí.
-León yo…- no pudo seguir y rompió a llorar. La acerqué hacía a mí y la estreché contra mi pecho. Besé su coronilla y ella cesó de llorar al sentir que yo estaba allí con ella, protegiéndola como siempre haré. Levantó su rostro para mirarme- Hoy hace diez años que…- se calló y yo estudié su expresión- que ella m-murió- ¿murió quién? Me dije a mí mismo. Violetta vio que yo no entendía y terminó- mi mamá.
Yo sabía que su mamá había muerto, pero no justo el día de su cumpleaños. No lo podía creer, me sentía fatal, pero no es su culpa que su mama… bueno ya saben, eso. Ella tenía que seguir siendo feliz.
-Violetta…- hice que me mirase- no es culpa tuya que ella no esté aquí. Es algo que simplemente pasó. Ella no quisiera que todos tus cumpleaños te los pasases llorando, ella seguro que quiere que pases tu cumpleaños rodeado de los tuyos. Llenándote de felicidad. Ella siempre está contigo- sonrió- no estará en persona, pero está aquí dentro- señalé su corazón- ella quiere que la recuerdes de la mejor manera y seguro que siempre es la primera que te felicita el despertar cada mañana- le besé suavemente.
-Gracias León- soltó- no sé qué haría sin ti- sonreí- eres la única persona que ha celebrado mi cumpleaños y no me ha importado.
-Me alegra oír eso- le acaricié la mejilla
Seguidamente le ofrecí el ramo de flores y ella sonrió- sabía que amaba las rosas- las olió y se mordió el labio inferior. Asimismo, saqué una cajita y ella antes de abrirla me miró con curiosidad, ante esa expresión yo solo pude soltar una carcajada. La abrió y se quedó boquiabierta. Era un colgante de diamantes pequeños en el que ponía ‘’Leonetta’’.
-¿Leonetta?- sonrió y yo me sonrojé- ¿León y Violetta?
-Pues sí- confesé finalmente.
-Es hermoso- lo subió a la altura de sus ojos- ¿me lo pones?
Acto seguido, me levanté y ella también. Se giró y pasé el colgante por delante. Lo subí lentamente hasta llegar a su cuello y lo enganché. Nos quedamos parados y ninguno de los dos hablábamos. Me acerqué a ella y la rodeé con mis brazos, plantando besos por todo su cuello. Ella me correspondió haciendo la cabeza a un lado. Vi como se mordió el labio. Me separé- me tenía que controlar- ¡qué haces León, estúpido!, me dije a mí mismo.
Ella se volteó hacía a mí y jaló de mi cuello para juntas nuestros labios. Ella paso sus manos por debajo de mi camisa y me tensé.
-V-violetta- tartamudeé
Ella me miró.
-¿Sabes lo que va a pasar a partir de ahora no?- le advertí
-Sí León- me había alejado un paso, pero ella volvió a deshacer ese paso.
-¿Estás segura de lo que quieres hacer?
¿Y qué? ¿Le gusta? AMOOOOOOOOOOO A LEÓN. Pobre, necesitaba una bolsa de hielo.
Pues como siempre espero que les esté gustando. Y feliz navidad a todas, se merecen todo. Muchas gracias por animarme a seguir la nove las ❤️
