Capítulo 4

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En los días siguientes Diana continúa trabajando en el dispensario médico. Thomas se mantiene como instructor teórico para las clases de vuelo de los nuevos reclutas.

Ambos luego de sus jornadas de trabajo salen juntos para compartir. De igual manera salen con sus amigos.

Un día van todos en sus autos descapotables conduciendo por las costas de la isla. Están celebrando el cumpleaños número veintitrés de Thomas. Diana y él se han sentado sobre los asientos. Arla y Roy hacen lo mismo. Ellos están riendo y gritando de felicidad al sentir la fuerza del viento dándole en sus rostros. Diana y Thomas están mirándose con amor el uno al otro, sin decir nada se han dicho todo. Sonríen y se besan.

Unas semanas después, Thomas recibe una llamada desde Inglaterra. Se pone ansioso por la encomienda que se le ha dado. Ese día espera a Diana frente al dispensario. Al ella salir lo nota nervioso.

—Amor... ¿Que te sucede?

—Me llamaron de Inglaterra, de la Real Fuerza Aérea, y me pidieron que fuera de instructor de vuelo por unas semanas, o incluso meses, dependiendo el tiempo que ellos necesiten… Lo hicieron por mi experiencia en la batalla de Dunkerque

—Cariño, me parece genial... ¿Que harás?

—Están esperando mi respuesta... Quise hablar contigo primero

—Kekoa... Tu naciste para esto, ve y cumple tu sueño... Te prometo que aquí te esperaré

—Me alegro tanto poder contar con una mujer tan estupenda como tu —La besa y la abraza— Gracias por el apoyo

Thomas devuelve la llamada y acepta irse.

El día antes de partir. Thomas está en la casa de Diana aprovechando que no hay nadie, y Arla se acaba de ir con Roy.

Diana y Thomas se duchan juntos, él está cantando. Ella ríe al escucharlo.

—Tu voz suena tan gruesa cuando cantas… No sabía que tienes talento para eso

—Es uno de mis talentos ocultos —Le guiña—

Diana sale de la ducha para comenzar a arreglarse. Thomas sale con la toalla en la cintura, la ve buscando su ropa, la mira de arriba para abajo, la agarra y la tira contra la cama. Ella se asusta y luego ríe al verlo quitarse la toalla.

Varios minutos después ambos están teniendo relaciones. Diana está de rodillas boca abajo y Thomas detrás y sobre ella. Ambos gimen bastante alto, aunque ella lo hace con molestia ya que él la embiste fuerte, haciendo rechinar la cama.

—¡Thomas! —Ella gime, apretando con fuerza las sábanas— Ve más suave, por favor

Él sigue haciéndolo fuerte ya que está por acabar, jadea mientras se estremece y termina dentro de ella. Ambos se recuestan y ella suspira adolorida.

—Aun me cuesta llevar tu ritmo

Thomas ríe y se levanta. Diana lo mira mientras está desnudo.

—Maldición, hombre... —Ella suspira— ...tu sí que me haces pecar —Se muerde los labios y ríe. Se levanta para ir vistiéndose—

Al rato sienten a alguien entrar a la casa. Diana y Thomas se asustan, él se esconde debajo de la cama. Una compañera entra a la habitación.

—Betty… Qué raro verte a esta hora —Diana lo dice nerviosa—

—Olvidé mi cofia y el doctor estaba fastidiándome mucho por eso —Agarra la cofia que estaba sobre la mesa— El auto de tu novio está afuera

—Ah, si… Es que… me lo prestó para luego ir a buscarlo. Hoy le vamos a hacer una fiesta de despedida

Warrior LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora