Pasa el tiempo. Hans ya ha culminado con las horas de prácticas y ha hecho su revalida como médico generalista.
Hans está aprovechando sus semanas libres antes de comenzar a hacer su especialidad en cirugía. Después de pasar el día compartiendo con la familia, él llama a Emma por teléfono al sentirse raro.
Ambos llevan varios minutos hablando por teléfono.
—¿Estás seguro de que debe ser eso lo que te inquieta?
—Si, siempre tengo una sensación rara... Creo que lo mejor será hacer eso que te dije... Ya hace un tiempo saqué los permisos, aunque me los habían negado anteriormente, pero al final me los dieron, siempre y cuando dijeran donde estará... Aun así, no me había motivado en viajar de nuevo. Y más ahora que estoy empezando a disfrutar de mi profesión
—¿Quieres que te acompañe?
—Tu compañía para mí siempre será placentera y nunca te diría que no
Emma ríe.
—Está bien, solo dime cuando vas a viajar y allí te espero... También tengo muchas ganas de verte, te extraño
—Y yo a ti, mi amor
Hans decide en hacer un viaje corto a Alemania nuevamente, pero esta vez hará eso que tanto lo está inquietando últimamente. Él va a Hamburg para recoger los restos de su padre que ya había pedido un permiso para exhumarlo y llevarlo a otra parte. Le entregan lo que queda, amontonado en una caja de madera.
Luego desde Hamburg viaja hasta Frankfurt donde lo va a enterrar. Allí se encuentra con Emma, que ya lo esperaba en un pequeño hotel de la ciudad. Ella había viajado en su auto desde Nürnberg.
—¿Ya decidiste donde lo vas a dejar?
—He estado pensando en muchos sitios... Me gustaría sentir cual es el indicado
—Entonces, vamos... Tal vez yendo a ciertos lugares te haga pensarlo bien
Emma lleva a Hans por la ciudad, cerca de donde vivía su padre. Él ha estado pensativo durante el trayecto y le pide que lo lleve hasta el antiguo cementerio. Los dos van hasta la tumba de los Jäger y se sientan cerca.
Él guarda silencio y sigue pensando en que hacer. Mira una y otra vez las tumbas, teniendo un recuerdo del día que todos enfermaron.
—Tengo una corazonada... Ya que no me dejan enterrarlo en un cementerio por ser quien fue, ya sé dónde puedo llevarlo
Emma y Hans viajan hasta una parte del río, la más cercana a donde vivía su padre con su familia. Hans saca los restos del auto, que los lleva en una caja y comienza a caminar buscando un lugar.
Ambos se detienen frente a un viejo árbol, un sauce llorón que está a la orilla del río.
—Siento mi corazón muy acelerado, creo que es aquí el lugar correcto —Pone en el suelo la caja de madera—
—Entonces te ayudo a cavar —Emma saca de su mochila una pequeña pala—
Entre los dos hacen un hoyo cerca del árbol, pero en cada momento que pasa Hans se siente muy ansioso. Al acabar, Emma se aparta un poco.
—Te daré tu espacio para que te despidas, estaré en el auto esperándote
—Bien, no tardo
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Warrior Love
RomantizmCuatro diarios y cinco historias que se unen durante la Segunda Guerra Mundial. Diana, una enfermera; Thomas y Raynald, dos pilotos estadounidenses; Christoph y Hans, dos Oficiales alemanes de la SS; viven experiencias que cambian sus vidas y la de...
