Capítulo 11

111 8 5
                                        

La relación entre Diana y Christoph toma un giro inesperado para ambos. Pasando a ser amantes.

A finales de enero del 1945 Diana sufre un accidente al estar cerca de una explosión, luego de que los soviéticos atacaran un hospital del Frente Oriental. Ella sufre de un sangrado en la cabeza y pierde el conocimiento.

Diana ha perdido parte de las memorias de diciembre hasta ese día. Lo poco que le llega a la mente son vagos recuerdos de algunas cosas. Desde el accidente Christoph ha decidido quedarse en Múnich por su bien.

Últimos días de febrero, aún continúa nevando un poco. Diana sigue en el sur de Alemania. Ella está junto a un doctor atendiendo un soldado herido de gravedad en la pierna. Están amputando la extremidad para salvarle la vida. Diana administra los antibióticos.

Al acabar ella sale exhausta del hospital, con la ropa llena de sangre. Se cubre con un abrigo, encuentra a Christoph fumando y pensativo.

—¿Estás bien?... Desde que llegaste al hospital te he notado extraño... ¿Sucedió algo por el camino?

—Nada, todo bien —Sonríe levemente y sigue fumando. Luego mira al pasillo y cierra la puerta— ¿Tu paciente vivirá?

—Si... Es joven, podrá recuperarse y tener una vida normal

Christoph le ofrece un cigarrillo. Ella lo agarra y él lo enciende.

—Estoy seguro de que esto se acabará muy pronto, y no como esperamos —Él se cierra el abrigo al sentir frío y continúa fumando— Hemos perdido mucho territorio entre los aliados y soviéticos

Diana deja de fumar al sentir dolor de cabeza. Él se preocupa.

—¿Estás bien? —Le agarra el rostro y le mira las pupilas—

—Si, es una jaqueca por lo que me ocurrió... Ya me siento mejor, me suele durar pocos segundos

—Me preocupa que esto en un futuro te afecte aún más, que sólo haber perdido un poco la memoria

—De seguro lograré recordar algunas cosas... Como lo que me preguntaste aquella noche... He podido recordar lo que me dijiste, y sabiendo que ya no me queda mucho aquí, quiero decirte que... —Suspira nerviosa— yo... quiero contestarte

Christoph deja de fumar. Tira el cigarrillo al suelo y lo apaga con el pie. Diana fuma y también tira el cigarrillo. Luego lo mira a los ojos.

—Si acepto

Él se sorprende y varias lágrimas bajan por sus mejillas al llorar de alegría. Diana lo agarra del abrigo.

—Chris... —Lo mira a los ojos. Trata de hablar, pero no puede ya que está llorando y se le corta la voz— Te amo

Él la abraza con todas sus fuerzas.

—Lo sé... Y muy pronto vas a ser libre de este lugar... Dejaré que te vayas, aunque me duela en el corazón —Él llora y besa su frente— Yo sólo quiero saber que eres feliz de vuelta con tu familia

—¿Y si no quiero irme?

Christoph se sorprende nuevamente.

—Pero Diana, ya es hora que te vayas... Que regreses con tu familia... Tu misma me pediste que te dejara ir porque te lo prometí

—Lo sé, pero ahora que lo pienso, no quiero... Mi lugar es este, contigo

—Ya ningún lugar es seguro, solo quiero que te salves... Sabes que un día vendrán por mi y me van a ejecutar, y posiblemente también a ti solo por colaborar... Regresa a San Francisco y comienza tu vida nuevamente... Jamás me perdonaría qué te ocurra algo peor de lo que ya has vivido y tengas que regresar en un ataúd, o en peor de los casos, que tu familia no sepa cuál fue tu destino... Yo no podria soportar algo así, no puedo seguir lastimándote... Cuando el verdadero culpable de que hayas sido infiel he sido yo

Warrior LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora