32 - De Nada

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El zorro apenas podía creer las palabras que había escuchado.

El lobo boquiabierto dirigió su mirada a la coneja pues claramente esto no había sido una coincidencia.

—De nada. —le guiño el ojo Piña Ce para después regresarle la mirada al profesor.

Jaime negó con su cabeza y se levantó de su asiento. —Profesor, ¿No podría volver a sortearme?, Es decir no creo que haya problema porque bueno...

—Jaime, creo que fui muy claro a la hora de decir que esto es sorteado, no elegido.

—Si, yo no le estoy contradiciendo en eso, lo único que le estoy diciendo es que si existe la posibilidad de que me vuelva a sortear porque...

—Jaime, entiendo perfectamente tu punto, pero el hecho de que te de la oportunidad de un nuevo sorteo para escoger otro compañero, implica que también tendría que hacerlo con las especies que ya pasaron, que no están de acuerdo y que aún así lo tienen que hacer. —Explico Fhill ante la insistencia de Jaime. —Solo es cosa de que seas coherente con tus peticiones... Ahora, el siguiente será...

El zorro suspiro mientras sentía que toda su realidad se sacudía abruptamente.

El lobo hubiera preferido que la reacción de Jaime hubiera sido diferente, se sentía fatal porque el único culpable de aquella negación era el. Pero al mismo tiempo no podía negar que sentía emoción pues al menos trabajaría con el zorro, y para que ellos pudieran colaborar, tenían que hablar.

Justo lo que necesitaba Luis.

El resto de la clase no fue diferente al de otras con la obvia excepción de los grandes sentimientos que en este momento estaban enfrentando tanto Jaime como el lobo.

Una vez terminada la sesión, Luis estuvo dispuesto hablar con Jaime para organizarse sobre los trabajos o sobre dónde es que harían esos trabajos, pero el zorro no cedió y volvió a irse lo más rápido posible de absolutamente toda presencia.

El lobo sólo se limito a suspirar y a pensar en la idea de que esto iba a ser más difícil de lo que podía imaginar.

Al llegar al departamento, no dejo de pensar ni un segundo en el zorro.

Poco a poco, comenzaba a convencerse de que lo que había echo Piña Ce (aún sin tener idea de cómo lo había echo) fue un completo error.

Tal vez debía dejarlo en paz.

Tal vez debía tomar un vuelo y dejar la cuidad del Angel y ahora sí para siempre.

Era increíble como un simple suceso podía despertar tantos pensamientos de culpa y de escape.

Los Imanes. (Furry/Yaoi)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora