Maratón 2/3
Pía Melina.
Me detengo delante del espejo de mi cuarto deteniendo mis manos sobre mi vientre con expresión un poco cansada.
Limpio una pequeña lágrima escurridiza reverberando en mi esa sensación de extrañeza que me duele.
Admiro la pijama de color rosa con pequeños unicornios que
cubre mis curvas es uno de mis bellos recuerdos de mi infancia; una de las tantas pijamas que tenía de recuerdo de mi padre, supongo que al final siempre terminamos amando los recuerdos que nos hieren.
Tomo una larga y exhaustiva respiración controlando poco a poco el malestar en mi pecho para cambiar después la expresión a una extensa sonrisa... Aún así por dentro esté hecha pedazos.
—Un nuevo día, nuevas experiencias...
Tomo una buena bocanada de aire apaciguando el dolor en mi pecho que trae la separación de mi padre al huir.
Número desconocido: ¿Cuando será nuestra primera consulta consejera?
Muerdo mi labio inferior ignorando su mensaje como puedo para centrarme en mi persona.
Acomodo mi cuerpo en el borde de mi cama nerviosa, sintiendo los frenéticos latidos de mi corazón.
Me paso mis manos por mis ojos despertándome por completo, queriendo estar completamente lista para el agotador día que nos espera hoy.
Preparar con Darla todo para la boda...
Revisar el proyecto de la revista...
Terminar la tesis...
Visitar el parque favorito de papa...
Asomo mi cabeza en el pequeño espacio que se ve entre la puerta y el marco queriendo cuidarme de ver algo que podría provocarme un coma de azúcar.
—¡Muy bien!
Salgo de puntillas cuando...
—¿Que haces?
—¡Carajo!
Detengo la mano en mi pecho comprimiendo el malestar en mi pecho por el susto.
—Jejeje, ¿estas bien?
La castaña sonríe algo nerviosa apoyando su mano en mi pecho.
—Me has pegado un susto de muerte.
Acopla mejor su perfecta e inmaculada vestimenta encontrándome con su largo cabello bien peinado.
—¿A donde vas tan guapa?
Especula admirando su contextura.
—Tengo una cita.
Besa mi mejilla rebuscando en su bolso algo.
—Le deje mi coche a Darla, cuídenlo y pórtense bien.
—¡Me debes todos los detalles!
Asiente marchándose a toda prisa.
Entro al hermoso cuarto de baño con los ánimos por los aires. Levanto la mirada observando mi reflejo en el espejo y asustándome en el acto; al percatarme de la persona que se encuentra a solo unos pasos de mí.
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Perfect Doom
RomanceDicen que el amor puede cambiarlo todo, pero ¿qué pasa cuando ni siquiera crees en él? Dante Vivaldi no cree en promesas, y Pia no tiene tiempo para cuentos de hadas. Sin embargo, cuando sus mundos chocan, descubren que el dolor y la esperanza no s...
