Pia Melina.
No... Puede... Ser.
El golpeteo constante me estremece de lleno dificultando la simple posibilidad de poder cumplir por completo uno de mis mayores anhelos... Despertar tranquilamente sin ningún maldito dolor de cabeza
—Maldición, mi cabeza...
—Recuerdo haberte dicho que tuvieras más cuidado al beber.
Bufo.
—Claro, habla la que tiene mucha más intolerancia al alcohol que yo... Te recuerdo que estabas peor que una cuba, al final Erik tuvo que traernos a ambas al hotel... Al menos eso es lo último que recuerdo.
—Ja, ¿de que hablas? Estabas tan borracha que ni siquiera recuerdas la verdadera acción amiga. Fuiste tú quien se marcho con ese papasito dejándome sola y desamparada con millones de españoles calenturientos.
Medio entreabro un ojo encontrándome con la personificación del drama que tengo como amiga fortaleciendo su expresión fingiendo el secar una leve lagrima de su mejilla.
«Dramática»
—Eres una artista.
Sonríe volviendo a centrar toda su atención en mi, mientras yo me centro en apagar los tambores que resuenan en mi cabeza con golpes redundantes y agotadores.
—No entiendo como el alcohol puede ser tan doloroso.
Relamo mis labios tratando de con las escasas fuerzas que mi cuerpo me ofrece ser capaz de finalmente poder abrir los ojos con el dolor insoportable de cabeza que me descompone.
—El alcohol sirve para ahogar las penas, así al otro día te centras más en el dolor que en una ruptura del corazón o algo así... Gracias a dios que yo si tengo el amor bien lejos, no quiero nada cursie en mi vida.
Bufo cubriendo mi cabeza con el dolor aumentando segundo por segundo... Esto es un jodido martirio.
—A pesar de tu pésimo criterio sobre mi... He bajado al lobby y te he traído esto.
Cubro mi cabeza con la almohada por unos segundos pidiendo a todo lo que existe que acomode mejor el desastroso dolor de cabeza.
—Juro que si vuelvo a sostener una copa en mis manos en algún momento me abofetearé a mi misma.
Medio sonrió encontrándome con los orbes verdosos de la castaña que me extiende una bandeja llena de los mejores manjares junto a una jarra de cerámica con un poco de cafe y una aspirina.
—Este es solo el inicio de tus momentos de diversión así que no seas tan aguafiestas.
Bufo por segunda vez tomando el aplacador de mi dolor.
—Y eso que bajaste sola al lobby.
Se detiene en el pequeño balcón de la habitación abriendo un poco más las ventanas deteniendo segundos después su mirada en mi.
—Se que lo que menos querías era encontrarte con ese alguien.
Trago bajando la mirada con mis mejillas tornándose un poco más calientes.
—¿Lo viste?
Se queda en silencio, a pesar de que reconoce que en el fondo quisiera saber la respuesta... ¿O tal vez no?
No se lo que quiero cuando de él se trata, mis sentimientos se han vuelto cada vez más confusos de lo que ya lo eran y de lo único que puedo pensar es en lo mucho que extraño de algún modo su cercanía o su extraña manera de sacarme de quicio cada vez que puede siempre haciéndome reír.
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Perfect Doom
RomanceDicen que el amor puede cambiarlo todo, pero ¿qué pasa cuando ni siquiera crees en él? Dante Vivaldi no cree en promesas, y Pia no tiene tiempo para cuentos de hadas. Sin embargo, cuando sus mundos chocan, descubren que el dolor y la esperanza no s...
