Pía Melina.
Un mes después.
Extrañar menos a una persona no siempre significa que se la has superado del todo.
Tampoco significa que, por más apartada que estés de esa persona, tu mente dejará de traer recuerdos vividos. Perder a alguien que amas te desmorona. Lo sabes en el momento en que te das cuenta de que no volverás a vivir nada junto a ella. Sin embargo, nada se compara al instante en que revives cada segundo en tu mente.
Nos gustaría creer que, con solo evitar cualquier tipo de contacto con esa persona a la que tu corazón prácticamente le pertenece, todo sería más sencillo. Aun así, incluso los adictos a la heroína, mientras más tiempo pasan tratando de limpiarse, peor se sienten. Los síntomas de abstinencia son una de las peores batallas: mareos, vómitos, alucinaciones, sudoración. Nunca dije que alejarse de algo tóxico e insano, que para tu corazón te hace bien, pero que para tu cuerpo es un castigo que te mata en silencio, fuera una de las mejores decisiones. La verdad es que toda decisión que crees que fue la mejor, se convierte en tu pesadilla cuando te queda marcada.
Estar alejada de Dante no se siente bien, mucho menos cuando en lo único que pienso es si estará bien o si ya se habrá muerto de un coma etílico. Lo conozco lo suficiente para saber que es capaz de beberse una licorera entera. O tal vez mis peores pensamientos se han hecho realidad y él estará rodeado de mujeres, haciendo lo que mejor sabe hacer. Estoy más que segura de que estar con el corazón roto es una de las mejores cosas que le ha pasado, y ni siquiera es seguro que tenga un corazón.
Miro mi móvil, esperando algo que no llegará. Sé que es imposible que un mensaje llegue, después de haber cambiado mi número. Pero por lo obsesivo que puede llegar a ser, lo creo capaz de enviarme mil mensajes o llamarme si sabe el nuevo. Y, en ese caso, solo me llegarían amenazas por destruir su ego.
Sonrío, pero con desesperanza.
Me acomodo el cabello en un moño alto, sintiendo la resequedad de este en mis manos.
Reviso mi correo una vez más, esperando respuestas del concurso que me mantiene mordiendo mis uñas, con el constante repiqueteo de mis zapatillas contra el suelo y mi corazón en la boca. Como una tonta, sigo la burbuja que carga, aumentando mi incertidumbre, acompañada del temblor de mis manos.
—¿Todavía no te ha llegado el correo de respuesta?
Niego mientras la castaña se detiene a mi lado, colocando sus manos sobre mis hombros con expresión comprensiva.
—Estoy a punto de explotar de la ansiedad.
Digo, dándole la bienvenida a un par de chicos que entran, mirando sus móviles.
—Llevo semanas, desde el encuentro, comiendo más golosinas de las que podría contar, solo para controlar la ansiedad.
Comento, apoyándome en el mostrador mientras disfruto de un chupa chups de fresa, sintiendo el intenso azúcar calmar el sentimiento de ansiedad que me recorre el cuerpo, obligándome a respirar con rapidez.
—La primera y segunda ronda fue fácil. Los resultados fueron publicados a tiempo, a las nueve en punto. Pero esta ronda ha tardado más.
Golpea mi hombro con dos palmadas, dándome un beso en la mejilla.
—Tranquila, ya llegará. Sé que es difícil, pero ten un poquito de paciencia.
—Valeria.
La llaman un grupo de chicos, que se despiden mientras ella se dirige a su faena.
Observo a la pareja de chicos que se sientan en una de mis mesas, relamiéndose los labios mientras susurran pedidos, ignorando que nadie los ha atendido aún.
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Perfect Doom
Storie d'amoreDicen que el amor puede cambiarlo todo, pero ¿qué pasa cuando ni siquiera crees en él? Dante Vivaldi no cree en promesas, y Pia no tiene tiempo para cuentos de hadas. Sin embargo, cuando sus mundos chocan, descubren que el dolor y la esperanza no s...
