Pía Melina.
Siempre he creído que la felicidad absoluta no es más que un paralelismo inusual e incomprendido que muy pocos logran vivir, menos cuando el gozo y las emociones de porvenir no siempre son lo que creemos, ya que, como bien sabemos los problemas vienen siempre después de una buena ración de paz. Aun así, estar rodeada de quienes amo y viviendo un embarazo pasivo donde las personas que más daño me han hecho están lejos de mi vida me llena de una paz que pensé que jamás sentiría.
Esta sensación de plenitud que me mantiene cómodamente frente al espejo admirando mi abdomen más abultado, junto a la insoportable hinchazón en mis pies por el golpe duro de la realidad que esto conlleva no es más que una de las mejores razones por las que he dicho que experimentar el embarazo es ese momento decisivo donde las mujeres demostramos nuestra fortaleza.
Mi suegra es un amor, al menos cuando no está gritándole a la organizadora de bodas, o cuando no se encuentra con mi mama debatiendo sus ideas de cuál es el mejor arreglo de flores para la fiesta después del casamiento. Incluso, quitando el que se halla convertido en mi gineco-obstetra y que en ocasiones sea bastante dura con el futuro de sus nietos, es bastante atenta conmigo al igual que mí queridísimo esposo.
—Buenos días mis pequeños angelitos.
Mi cumpleaños cada vez está más cerca. Los miedos y la incertidumbre de que todo podrá salir mal en cualquier segundo solo aumentan cada vez que las contracciones de Braxton Hicks aparecen.
—¿Que les apetece de desayuno hoy? ¿Unos moffins?
Sobo mi barriga sintiendo con algo de fervor las duras patas que me encogen de dolor, forzándome a sostener con fuerza el respaldar de la silla de mi lugar de trabajo.
—Lo tomare como un si.
Sonrió atando mi cabello en un moño alto para después dirigirme hacia el cuarto de baño tomando fuertes bocanadas de aire que calmen la falta de oxígeno que me embarga al dar los dos pasos que empeoran el dolor en mis piernas y espalda.
Estar embarazada junto a Darla, sumado a la relación de Romeo con Valeria se sumaban a las noticias que unían cada vez más a la familia, además del reencuentro con mi padre.
Observó con una ferviente sonrisa en mis labios el anillo de diamantes que descansa en mi dedo anular, elegido por el mastodonte que tengo como esposo...Escogerlo juntos se convirtió en la peor de las decisiones después de venir acompañado de una condición que me perjudicaría aunque al principio no lo creyera capaz de pedirme semejante barbaridad.
Flashback:
—Voy contigo —aseguro intentando colocarme las zapatillas negras.
El castaño niega acercándose en mi dirección para atarme las zapatillas colocándose de rodillas.
—He dicho que no, dijeron que debías hacer reposo y es lo que harás —ordena.
—Y yo he dicho que quiero ir contigo no me importa lo que digas; voy porque voy —tomo mi pequeño bolso, colgándolo en mi hombro en el mismo instante en que me detiene a medio camino sosteniéndome de la cintura.
—Con una condición —levanta su dedo anular con una sonrisa maliciosa.
Acorta la distancia con la idea clara en su mirada.
—Te conozco Dante, así que no —intento alejarme de su agarre pero no me deja.
—O follas conmigo en la playa, o me voy solo.
El tono ronco de su voz humedece mis pantis envolviéndome en ese aire seductor que lo caracteriza volviéndome loca cuando sonríe.
—Te digo que muchas morenas, pelirrojas, y castañas quieren disfrutar de tu lobo feroz.
Con humo saliendo por mis oídos, los celos colándose por los poros de mi piel, pero con mi vulva más húmeda que nunca por culpa de las malditas hormonas, asentí, a la vez que el acorta la distancia con un casto beso que me hace sonreír.
—De todas formas ninguna me llega a los talones —elevo mi mentón con seguridad, contoneando mis caderas con malicias.
—¿Ah si? —asiento a su interrogante viendo cómo se cruza de brazos—, ¿por qué estas tan segura?
—Porque a la única que amas, te vuelve loco y con quien vas a tener una familia es conmigo.
—Hoy te follaré donde nunca lo has hecho, y gritarás mi nombre bajo la luz de la luna —después de decir aquello desayunamos mientras me lanza miradas lascivas, enrojeciendo mis mejillas, entretanto la mirada de su madre se detiene en nuestras acciones resoplando.
Fin del flashback
Después de aquello todo iba viento en popa y no voy a negar que tuve millones de orgasmos en aquella playa desierta, que el y yo nos fundimos en el deseo de nuestros calientes cuerpos en aquel lugar porque es la verdad, pero mi coño estaba que no le daba ni un respiro.
Volviendo al presente, pronto Darla y yo iríamos a nuestra consulta con mi suegra para saber los sexos de nuestros bebes.
Nos encontramos sentadas en la terraza de aquella mansión de tres pisos tomando unas tazas de té, con el bello sol calentando nuestros cuerpos.
Detengo la mano en mi vientre, enamorada de este momento.
—Uff.
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Perfect Doom
RomanceDicen que el amor puede cambiarlo todo, pero ¿qué pasa cuando ni siquiera crees en él? Dante Vivaldi no cree en promesas, y Pia no tiene tiempo para cuentos de hadas. Sin embargo, cuando sus mundos chocan, descubren que el dolor y la esperanza no s...
