Pía Melina.
4 de marzo del 2024.
Jamás en mi vida me había sentido de esta forma.
Admiro el maravilloso maquillaje algo sencillo que recubre mi rostro, seguido del vestido rosa francés con corte de sirena y escote en corazón que resalta el azul de mis ojos junto a las sandalias blancas griegas que se enredan hasta media pierna.
—¡Hoy es el día carajo!
Sonrío deteniéndome a solo unos pequeños pasos de la eufórica Valeria seguida de la nerviosa Darla que no tarda en dejarse hacer todo lo que la maquillista contratada realiza empeorando la ansiedad de todas. Incluso mi madre no deja de comerse las uñas y limpiarse las lágrimas que se le escapan por lo emotivo del momento.
—¿Estas muy nerviosa?
Asiente.
—Créeme, no tenía la certeza de que llegaríamos tan lejos.
Toma una fuerte bocanada de aire.
—Siempre pensé que se daría por vencido antes de llegar al altar.
—Ethan no es así, y de algo estoy segura, si tomo la decisión de pedirte matrimonio es porque esta bien seguro de lo que quiere hacer.
Apoyo mi mano en su hombro dándole todo el confort que necesita.
—¿Estas muy segura de eso? Porque yo aún dudo si esto es lo que debería hacer.
Le colocan la evillas con forma de mariposa y algunas esmeraldas que lo adornan.
—¿Dudas?
Realiza un movimiento de su cabeza que acentúa por completo mi pregunta sacándome una media sonrisa.
—¿Se me nota demasiado?
Sonrió.
—Puede que solo un poco, pero créeme que te entiendo.
Su rostro no hace mas que denotar sorpresa.
—¿En serio?
—Por supuesto que es en serio, jamás creí que estaría sintiendo las cosas que Dante ocasiona en mi, pero sin embargo, nunca dude al momento de decirle que si aceptaría casarme con el a pesar de ser como es.
Guardamos silencio por unos segundos en los que dos toques en la puerta activan mis alarmas para ponernos en función de terminar de untar mis labios con el labial rosa francés que contrasta con el vestido de dama de honor.
—¿Donde está mi pequeña?
La suave voz de la madre de Darla atrae la atención de todos los presentes encontrándonos con un rostro completamente perfilado con algunas arrugas que por la edad resaltan muchísimo mas la belleza de aquella italiana con ojos verdes, cabello castaño y labios carnosos... Unas curvas envueltas en un vestido lila con unos tacones con diamante que demuestran que vestir con clase está hecho para algunas personas.
—Mamá.
La rubia alza sus brazos acortando la distancia para envolver sus brazos en el cuello de su madre que no tarda en sonreír y besarle la coronilla dos veces seguidas, limpiando dramáticamente sus lágrimas.
—¡Estas preciosa mi pequeñita!
Le da una suave vuelta admirando la obra maestra creada poe Valeria y ayuda de la segunda maquillista.
—Gracias mamá.
Se mantienen en su burbuja donde ambas controlan sus emociones para después centrarse en presentar a todos.
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Perfect Doom
RomanceDicen que el amor puede cambiarlo todo, pero ¿qué pasa cuando ni siquiera crees en él? Dante Vivaldi no cree en promesas, y Pia no tiene tiempo para cuentos de hadas. Sin embargo, cuando sus mundos chocan, descubren que el dolor y la esperanza no s...
