Shiara, una chica de 18 años de edad; la cuál desde pequeña su mayor sueño ha sido ser la mejor patinadora artística en hielo. Desde muy pequeña siempre ha participado en eventos y torneos de patinaje artístico sobre hielo, pero luego de terminar la...
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SHIARA
Hoy me he despertado temprano, sin esperar a que la alarma sonase. Supongo que por los nervios que se mantienen a flor de piel sobre mí por la competencia que se avecina dentro de solo un par de horas. La cual es qué, como mencioné, cada vez es más la presión y tensión en el ambiente a nuestro alrededor ya que cada vez somos menos, y cada vez tenemos más oportunidad de irnos a nuestros hogares dejando todo atrás.
Me he vestido con ropa cómoda y deportiva, trenzando mi cabello en una coleta alta para que no estorbe. Antes de venir al gym a realizar mi rutina diaria de ejercicios por adelantado.
Hoy no tendré entrenamiento en la pista por disposición de mi entrenadora. Ya que según ella me favorece más tener todas mis pilas completas e intactas, para verme fresca para la competencia y tener un mejor rendimiento.
Finalizo mi rutina con sentadillas con levantamiento de peso. Y agotada me acerco a mi termo de agua, el cual abro y tomo todo el líquido de su interior con rapidez, lo cual es la clara evidencia de lo sedienta que estaba. Tomo una pequeña toalla para secar los sudores que escurren de mi frente y la parte descubierta de mi pecho que deja ver el crop-top que llevo puesto, para luego colocarla alrededor de mi cuello y caminar fuera del gimnasio. En el cual empiezan a llegar unas que otras alumnas con sus respectivas entrenadoras, y otras solas al igual que yo.
Voy en dirección en la cafetería por mi batido diario de proteínas. Pero antes de llagar a la misma un agraciado Vladimir se cruza en mi camino deteniendo mi paso.
―Hola Vlad ―lo saludo con una agitación de manos y una sonrisa amistosa e igual de agraciada a la suya en mi rostro.
―¿Cómo estás querida? ―pregunta con su forzada afeminada voz.
―Bien, venía de hacer mi rutina de ejercicios ―respondo, señalando con mi dedo pulgar detrás de mí, para indicar por donde venía. ―Sí, tus fachas te delatan querida ―me señala de pies a cabeza. Yo solo soy capaz de soltar una risita sincera dándole la razón, inclinando un poco mi cabeza hacia abajo en el acto.
Como mencioné anteriormente Vlad es una de las pocas personas en esta institución que da una vibra sincera, se nota que es una persona con la cual puedes contar. Pero aún no me tomo el atrevimiento de decir si es de total confianza o no, pues solo llevo tres meses de conocerlo, y he de admitir que no confío rápidamente en las personas. ¿Qué digo?, lecciones que me ha dado la vida, tal vez.
―¿Qué tal tú? ―pregunto en un intento de seguir con la conversación.
―Pues bien, supongo. Haciendo guardia como de costumbre ―comenta paseando su vista por los alrededores.
―¿Cómo están tus ánimos para la competencia de hoy? ―brama entusiasmado, juntando ambas de sus manos y flexionando sus rodillas en un intento de "brinquito", y mostrando su blanca y alineada dentadura.