CAPÍTULO 18

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Antes de leer quiero aclarar algo:
No estoy en contra de los homosexuales y mucho menos me burlo de ellos, simplemente los respeto y los trato como personas normales que es lo que son.
Por lo tanto, todo lo que se lea aquí recuerden que es solo ficción, no escribo con la intención de burlarme de nadie.
Ahora si, disfruten su lectura...

DANIEL

—¿Qué pedirás de cenar? —Me pregunta Aarón mientras hacemos la fila en la cafetería.

—Se me antojan unos macarrones con queso —le respondo.

—Mmm, no se oye mal.

—¿Por qué la pregunta?

—Porque no sé que pedir, necesito ideas —me dice y me guiña un ojo.

La fila avanza y cuando llega mi turno pido mis macarrones con queso.  Al final, Aarón de envidioso terminó pidiendo lo mismo que yo.

Nos sentamos todos en la mesa del fondo; es la mesa que siempre solemos usar. Para escasos minutos más tarde ponernos cenar, cruzando unas que otras palabras y ellos soltando sus chistes sin gracia a lo largo de la cena.

Tiempo después que terminamos nuestra cena salimos de la cafetería cada uno en dirección a su alcoba.

Byron, Jonathan y Octavio se fueron por su lado ya que los tres están en el mismo piso, en cambio Aarón y yo estamos en el cuarto piso.

—¿Qué harás a continuación? —me pregunta.

—No sé, tal vez jugar video juegos o leer un libro.

—¿Te acompaño a una partida? —vuelve a preguntar.

—No me parece mala idea.

Seguimos nuestro camino hasta mi habitación. Al llegar busco la tarjeta RFID en los bolsillo de mi pantalón, pero no la encuentro. Rebusco en los bolsillos de mi chamarra y tampoco está.

—¿Qué pasa? —pregunta Aarón al notar mis movimientos, en tanto come una barra de proteína. Es el más goloso y tragón del grupo; cuando no está comiendo una cosa, es la otra.

—No encuentro la tarjeta de la puerta —le respondo aún rebuscando en mis bolsillos.

—¿Qué dices?

—Eso que acabas de oír. Juro que la tenía en el bolsillo de mi pantalón y ahora no está. Sigo rebuscando.

—¿Estás seguro que no la dejaste en otro lugar?

—Creo que no —expreso, algo dubitativo.

—Vamos a la cafetería, tal vez te la hallas dejado allá —Sugiere.

—Que sea rápido entonces, antes de que vayan a cerrar —digo y me apresuro a marcar el ascensor.

Cuando el ascensor llega a nuestro puesto subimos rápidamente, marco el piso uno y cuando bajamos trotamos a la cafetería.

Cuando llegamos a la cafetería las empleadas están limpiando para luego cerrar.

—Disculpen ¿Por si acaso no vieron alguna tarjeta RFID por acá? —les pregunto a las señoras que están limpiando.

—No jóven, por acá no hemos visto nada, y ya hemos limpiado toda el área —me responde una de ellas.

—Está bien, gracias —digo y salgo de la cafetería nuevamente, con Aarón pisandome los talones.

—¿Dónde más estuviste? —me pregunta Aarón.

—No recuer... —intento decir pero un guardia me interrumpe.

Llamas Sobre HieloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora