CAPÍTULO 74

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"Contemos un par de verdades"

SAMY

—Ya está hecho el trabajo —le confirmo a mi primo por el auricular, mientras mantengo las manos en el volante del auto estacionado a un par de metros antes de la academia, viendo todo el escenario que se produce a las afueras de la misma—Justo ahora acaba de salir la ambulancia que se lleva al viejo.

—Bien, esperemos que muera pronto entonces —escucho su voz del otro lado de la línea, seguida de la risa que emite, en tanto yo me mantengo seria.

—Hablamos luego, tengo cosas que hacer —le digo con seriedad, antes de colgar la llamada sin esperar respuesta.

Nuestra venganza, con la que hemos soñado durante años y la cual hemos planeado con lujo de detalles ya se está cumpliendo, pero la pregunta es, ¿Por qué no me siento tan bien como debería?.

Al contrario, siento un nudo y un vacío en el centro de mi pecho, como si nada de lo que estuviese haciendo fuese lo correcto y lo que me traerá mi paz mental devuelta.

Anoche no pegué un solo ojo pensando en todo lo que me depara este día.

Cuando regresé a mi departamento con Shiara tuve que darle unos tranquilizantes ya que estaba muy alterada y nerviosa, no paraba de parlotear, llorar y gritar por todo el depa.

Esta mañana salí muy temprano, dejándola allí, para pasar al departamento policial y dejar la carta anónima con la información que conseguí en mi tiempo de infiltrada en la academia, y también con un poco de ayuda de Aarón.

Información la cual nos ayudaría a empujar un poco más a la rata asquerosa esa al abismo, a aquel lugar donde pertenece y debió estar hace bastante tiempo.

Es impresionante la manera en la que una persona vende a su "amigo" por un par de billetes...

El timbre de mi celular, el cual está enlazado al coche, suena con una llamada entrante, sacándome de mis pensamientos.

Miro el nombre que refleja la pantalla, dándome cuenta así que el reminente de la misma es nada más y nada menos que Austin.

Tomo un suspiro sonoro, dudando en si debo o no contestar, recostando la cabeza en el asiento. Hace días que me escapé de la academia sin avisarle nada, y desde entonces ha estado llamando y enviado mensajes a cada hora, preguntando donde estoy, o si me encuentro bien. Llamadas y mensajes los cuales me he puesto en la tarea de ignorarlos todos.

Sí, lo admito. Estoy evadiéndolo desde ahora con la intención de olvidarlo, mientras más pronto posible, mejor... Pues ya es cuestión de días o tal vez horas para dejar Londres para siempre y quiero evitarnos mas sufrimientos a los dos. Además qué, después de todo lo que he hecho, no creo tener la valentía de darle la cara.

Al llegar aquí no tenía en mis planes enamorarme, inclusive, era lo que menos pensaba hacer. Pero sucedió de una manera tan rápido e inesperada, que cuando me dí cuenta de lo que pasaba con mi corazón ya era demasiado tarde. Pues ya estaba estúpidamente enamorada de aquel chico al que siempre miraba de reojo en la cafetería.

Llamas Sobre HieloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora