Cuando estaba caminando de vuelta a casa desde la escuela, me crucé con Sarah de frente en su patineta y llegó a mi puerta antes que yo.
-¿Tienes café? Necesito café. No he tomado café desde las 9. Necesito café- repitió bastante desesperada.
-Hola a ti también- dije sacando la llave de mi bolsillo y abriendo la puerta- Si tengo café.
Ella pasó primero y Ricky casi le salta encima. No era de ladrar mucho, pero a ella si y bastante fuerte. No se caían bien entre si, puedo entenderlo.
De todas formas, lo aparté un poco y Sarah pasó hasta la cocina. Fui detrás de ella y, sinceramente, me sorprendió que estaba literalmente al lado de la cafetera, pero no se había servido.
-¿Puedo?- señaló el artefacto.
La miré confundido, pero muy sorprendido de que esté siguiendo las reglas.
-Adelante- contesté agarrando dos tazas del lavavajillas, poniéndolas en la mesada y Sarah sirvió café en ambas.
-Tienes que controlar a tu perro- soltó después de tomar un sorbo.
-Tu estás en su casa- le respondí serio.
-Lo sé, pero... no le agrado- dijo mirando hacia el costado y noté a Ricky mirándola bastante amenazante.
-Somos dos- murmuré casi en la taza de café. No era mi intención realmente decirlo, pero salió solo.
-¿Qué?- preguntó ella, no me escuchó.
-Nada. Subamos- cambié de tema- Tengo que hablar contigo.
Fui hasta la escalera, y segundo después, escuché los pasos de Sarah detrás de mí. Subimos con rapidez y entramos a mi habitación.
Despegué el póster de Star Trek de la pizarra de corcho, lo dejé doblado en el escritorio y suspiré.
-Ok...- empecé a hablar. Ella se quedó en el marco de la puerta con una mirada expectante- Antes, necesito aclararte que esto va en contra de todo lo que he creído durante toda mi vida y que solo estoy aceptando porque...
-¡Quieres que hackee el software de la distribuidora!- me interrumpió sonriendo.
Lancé otro suspiro.
-Si... pero...
-¡Ay, es genial!- exclamó entrando a mi habitación del todo y dejando la taza en el escritorio- Ahora estás entendiendo. Estoy muy orgullosa- falseó un llanto emotivo, acercándose a mí y revoleé los ojos pensando en lo ridícula que era- ¿Quién es un buen chico?- me revolvió el pelo unos segundos. Se sacó rápidamente su mochila de los hombros y sacó una laptop negra llena de stickers de todo tipo en la tapa- No te arrepentirás, lo prometo.
-Ya lo estoy haciendo- dije bastante harto.
Prendió la computadora, sentándose en la silla y me acerqué a ella, aún pensando en todo lo que me había faltado aclararle.
-Sarah, por favor dime y júrame que sabes lo que estás haciendo- estaba un poco nervioso ya.
-Te digo y te juro que sé lo que estoy haciendo- contestó abriendo algunas cosas en la pantalla.
-Sarah...
-Esta computadora está en Turquía, ¿si? Relájate.
ESTÁS LEYENDO
Mastermind 💻
Action¿Y si te digo que nada fue un accidente? Oliver, un chico tímido, pero increíblemente inteligente, siempre que lee una novela de misterio sabe perfectamente quien es el culpable después de la página 6, muy responsable y amable. Se le dan muy bien es...
