Capítulo 13

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Cuando estaba caminando de vuelta a casa desde la escuela, me crucé con Sarah de frente en su patineta y llegó a mi puerta antes que yo.

-¿Tienes café? Necesito café. No he tomado café desde las 9. Necesito café- repitió bastante desesperada.

-Hola a ti también- dije sacando la llave de mi bolsillo y abriendo la puerta- Si tengo café.

Ella pasó primero y Ricky casi le salta encima. No era de ladrar mucho, pero a ella si y bastante fuerte. No se caían bien entre si, puedo entenderlo.

De todas formas, lo aparté un poco y Sarah pasó hasta la cocina. Fui detrás de ella y, sinceramente, me sorprendió que estaba literalmente al lado de la cafetera, pero no se había servido.

-¿Puedo?- señaló el artefacto.

La miré confundido, pero muy sorprendido de que esté siguiendo las reglas.

-Adelante- contesté agarrando dos tazas del lavavajillas, poniéndolas en la mesada y Sarah sirvió café en ambas.

-Tienes que controlar a tu perro- soltó después de tomar un sorbo.

-Tu estás en su casa- le respondí serio.

-Lo sé, pero... no le agrado- dijo mirando hacia el costado y noté a Ricky mirándola bastante amenazante.

-Somos dos- murmuré casi en la taza de café. No era mi intención realmente decirlo, pero salió solo.

-¿Qué?- preguntó ella, no me escuchó.

-Nada. Subamos- cambié de tema- Tengo que hablar contigo.

Fui hasta la escalera, y segundo después, escuché los pasos de Sarah detrás de mí. Subimos con rapidez y entramos a mi habitación.

Despegué el póster de Star Trek de la pizarra de corcho, lo dejé doblado en el escritorio y suspiré.

-Ok...- empecé a hablar. Ella se quedó en el marco de la puerta con una mirada expectante- Antes, necesito aclararte que esto va en contra de todo lo que he creído durante toda mi vida y que solo estoy aceptando porque...

-¡Quieres que hackee el software de la distribuidora!- me interrumpió sonriendo.

Lancé otro suspiro.

-Si... pero...

-¡Ay, es genial!- exclamó entrando a mi habitación del todo y dejando la taza en el escritorio- Ahora estás entendiendo. Estoy muy orgullosa- falseó un llanto emotivo, acercándose a mí y revoleé los ojos pensando en lo ridícula que era- ¿Quién es un buen chico?- me revolvió el pelo unos segundos. Se sacó rápidamente su mochila de los hombros y sacó una laptop negra llena de stickers de todo tipo en la tapa- No te arrepentirás, lo prometo.

-Ya lo estoy haciendo- dije bastante harto.

Prendió la computadora, sentándose en la silla y me acerqué a ella, aún pensando en todo lo que me había faltado aclararle.

-Sarah, por favor dime y júrame que sabes lo que estás haciendo- estaba un poco nervioso ya.

-Te digo y te juro que sé lo que estoy haciendo- contestó abriendo algunas cosas en la pantalla.

-Sarah...

-Esta computadora está en Turquía, ¿si? Relájate.

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