Capítulo 37

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Volví a mi habitación con dos tazas de café y ví a Sarah sentada en mi cama, con la misma ropa de anoche, despeinada y con residuo de máscara para pestañas por debajo de los ojos.

Dejé una taza en el escritorio, me acerqué a ella y le extendí la otra en silencio.

-Gracias- la agarró y volví a mi silla, mirando la computadora- Y... gracias por dejarme quedarme.

-No tenía otra opción- le contesté seco.

Y lo peor de todo, es que no podía no dormir en mi cama también. La primera vez que duermo en la cama con una chica y ni siquiera pude pensar si me sentía incómodo de lo furioso que estaba.

-¿Qué haces?- preguntó detrás de mí.

-Viendo los emails de Noah- respondí- Me pasaste la información del repetidor que pusiste en su oficina, ¿recuerdas?.

Aún seguía furioso. No le estaba hablando bien. Pero, nadie podía juzgarme.

-Ok, ¿qué diablos te pasa?- se dió cuenta.

Respiré hondo y me di vuelta con la silla para mirarla.

-¿Sobre qué me estás mintiendo?- solté directo, simple.

Su expresión se tornó confundida, extremadamente confundida.

-¿Eh?

-Ayer, después de vomitar, me dijiste "Eres un buen chico, Oliver Twist ¿Por qué te miento?"- cité y me levanté para estar a su altura- Así que, ¿sobre qué me estás mintiendo?- insistí.

Seguía confundida.

-¿Qué... Oliver?- empezó y dejó la taza en el escritorio junto a la mía- ¿Vas a tomar en serio algo que te dije borracha y desinhibida?

-Al parecer, puedo confiar más en ti de esa manera- me encogí de hombros- Escúchame bien...- pensé toda la noche como enfretarla- He confiado ciegamente en ti todas estas semanas. Me obligué a aceptar miles de cosas, a las cuales no estaba de acuerdo, porque odio discutir con las personas. Me detuvieron. Actué como gay para obtener información- enumeré muy molesto- Lo único que has hecho hasta ahora fue contradecirme y apretar teclas en tu computadora. Y, encima de todo eso, me entero que me estás ocultando algo- agregué y me dolió.

Me dolió porque... porque me estuve divirtiendo. Jamás en mi vida me había sentido tan vivo como en estas últimas semanas. Hay una adrenalina que, en su momento, puede ser horrible, pero hay algo en eso que me mantiene al margen y me siento increíble después.

Sarah, es una sorpresa todos los días.

Se masajeó las sienes. Probablemente, tenía un fuerte dolor de cabeza por la resaca. Pero, no me importó en lo más mínimo.

-Está bien...- dijo, me miró y mordió su labio inferior unos segundos- Es una estupidez, ni siquiera sé porque le habré dado tanto importancia ayer- siguió y suspiró- Caleb es mi ex novio- confesó.

Parpadeé varias veces, muy sorprendido.

-¿Qué?- pregunté.

-Ni siquiera sabía que se iba a meter en esto, no hablo con él desde hace unos meses- aclaró- No hay remordimientos, tampoco somos amigos. Somos... amigables- agregó- Y no le estoy pasando información, por Dios, no pienses eso- se apuró a aclarar.

No le creo. Todo en ella me da a que no le creo. Hay algo más en todo esto y lo iba a averiguar yo, si no me lo decía ella. Merezco saberlo.

Sarah es un misterio, pero es raro. Confío en ella, pero a la vez tengo que estar alerta porque no todo es real. Siempre me escondió diferentes cosas de su vida.

Confío en su relación con el caso, no confío en ella como persona. Eso es.

Pero, no dije nada. Si ella oculta cosas, yo también.

-Está bien.

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