Capítulo 39

25 4 0
                                        

La persona, salió corriendo por el pasillo y varios pasos después, se escuchó una especie de gemido de dolor, no distinguí si era un hombre o una mujer. Nos miramos con Sarah, muy confundidos, y los ruidos de los pasos, se fueron alejando.

-¿Quién crees que sea?- susurré de todas formas, por si acaso y no me moví.

-¿Noah?

-¿Para qué?- insistí- No tiene que investigar nada, ya tiene todo.

-Alguien más de la asociación, quizás- pensó.

Asentí, podía ser. Pero, alguien más interesante apareció en mi mente.

-¿Ralph?

Sarah me miró casi impresionada. Noté su expresión ablandarse y noté brillo en sus ojos. Se relamió los labios y se acercó aún más a mí.

-¿En serio crees que sea Ralph?- preguntó casi con un hilo de voz.

-Es una gran posibilidad- respondí, encogiéndome de hombros.

-Tenemos que ir tras él- Sarah salió de nuestro escondite y se adentró al pasillo con rapidez.

La seguí, pisándole los talones, pero no podía alcanzarla.

-Sarah... no sabemos lo que es capaz de hacer- advertí.

-Averigüémoslo- respondió seria, pasando por el marco de la escalera, subiendo.

Me detuve ahí, mirando la madera un poco desgastada y rota de ese marco. Me detuve, porque había sangre en un pedazo que sobresalía de el.

💻💻💻

-Un empresario capitalista que nunca tuvo lavado de dinero ni evasion de impuestos- soltó Sarah con molestia, ya revisando uno de los últimos cajones- ¡No tiene sentido!- se quejó- Literalmente, no tiene nada raro. Su empresa está en bancarrota y todo está hermoso. No lo entiendo- estaba indignada.

No alcanzamos a la persona encapuchada. Sabíamos que había dejado el edificio, de hecho, la vimos escabullirse por la puerta de atrás desde la ventana de la oficina de Mario. Probablemente, nunca sabremos quien era o que quería.

Pero, de todas formas, hicimos lo que venimos a hacer: revisar e investigar las cosas de Mario.

Nada. Absolutamente, nada.

-Este tipo es... perfecto- dije desde la silla de la computadora.

-Y por eso es extraño, Oliver- recriminó ella y vino hasta mí.

Suspiré y pensé. Mario es inteligente, muy. Pero hasta los más inteligentes, pasan cosas por alto. Tiene que haber un error entre tanta perfección, algo que no cuadre con él, algo que haga. Tiene que haber un paso en falso.

Paso... paso... pasos... caminar... lugar.

Algo muy curioso de la memoria edética, mi tres de pensamiento es rápido y bastante inusual. Supongo que sirve en estos momentos.

-El teléfono registra donde estás a cada minuto por la ubicación, ¿verdad?- le pregunté a Sarah y asintió- Busca en su agenda que cosas tenía planeada estos días y yo me fijaré si estuvo realmente allí- sugerí.

-¡Si!- exclamó ella sonriendo- Buena idea- sacó su teléfono y yo el mío- Ok... Lunes: tuvo reuniones todo el día- leyó.

-Estuvo aquí, así que, si- le respondí.

-Martes: fiesta honorífica en Benua's.

-Un restaurante- aclaré.

-Miércoles: junta privada de directores en New Hampshire.

Miré bien el teléfono dos veces para comprobarlo.

-No, estuvo aquí en Pensilvania- le dije y Sarah se acercó a mi celular para ver. Agrandé el mapa y quedé muy confundido- ¿Madame Krishka "Tarot, clarividencia y astrología"?

Mastermind 💻Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora