Estaba muerto. Me dormí a las cuatro de la mañana, y a las siete ya tuve que despertarme otra vez. Después de todo, era viernes y tenía que ir a la escuela. Faltar no era una opción, ya que, mi mamá seguía un poco molesta conmigo.
Al salir de casa, recordé que el auto no estaba ahí, sino que lo había dejado la noche anterior cerca de la galería de arte. Así que, me fui caminando.
Al llegar, entré y fui directamente a mi casillero. Apoyé la cabeza en este, demasiado cansado para cualquier cosa, y puse la combinación, casi automáticamente.
-Hola- escuché la voz de Uma a mi lado.
-Hola- contesté y me separé de la puerta del casillero para abrirlo.
-¿Todo bien?- preguntó.
¿Para que abrí el casillero? Miré dentro, no estaba decorado, creo que era la única persona que no lo decoraba. Saqué unos libros para meterlos en la mochila.
-Si- respondí y la miré, cerrando la puerta.
No la noté convencida. No iba a poder engañarla. Uma me conocía mucho, quizás más que yo mismo. Sabía cuando me sentía mal y como hacerme sentir mejor con pocas palabras. Ella era... real. Sin bromas, sin esperanzas imaginarias. Ella me hacía sentir bien con hechos.
-No dormí mucho, eso es todo- aclaré empezando a caminar por el pasillo.
-¿Por?
Si le miento, se va a dar cuenta. Pero, tampoco puedo decirle la verdad. Recordé a Sarah en ese momento, en como se le hacen tan facil estas cosas, en como hace para ser tan convincente, aunque esté diciendo algo completamente ilógico.
-La universidad me tiene loco- dije.
-Ay, por Dios- soltó- Es imposible que no entres a Harvard, tu tranquilo- me creyó, en serio, me creyó- Yo soy la que debo preocuparme.
-Claro que no- aseguré- Tus notas son buenísimas, tienes créditos extra, fuiste practicante de laboratorios, tienes cartas de recomendaciones- enumeré- Harvard te dará una beca completa.
Uma también quería ir a la misma universidad que yo. Fue casualidad prácticamente. Me gustaba, al menos, tener a alguien que conozco en el mismo edificio. Aunque, esté en algo completamente diferente. Quería estudiar química y le veía todos los puntos a favor para que sucediera.
Yo... Yo era otra historia.
-¡Oliver!- escuché un grito de parte de Greg, sumado a unos pasos rápidos detrás de nosotros por el pasillo.
Se puso a mi lado y quedé en medio de los dos. Le faltaba un poco el aire, pero me sonrió, mientras me abrazaba por el hombro.
-¿Qué pasó?- pregunté.
-Una chica sexy te busca- respondió alzando las cejas- No, pero en serio, es preciosa. No sé como te conoce pero... me dijo que es urgente.
Pensé un segundo, el cansancio se estaba apoderando de mis razonamientos y me costaba. Hasta que, solté un suspiro.
-Ya vuelvo- les dije y caminé por donde había venido mi amigo.
Varios metros después, la vi a Sarah apoyada en unos casilleros. Intercambiamos la mirada y me acerqué a ella, algo molesto.
-¿Te volviste loca? ¿Qué haces aquí?
-Tenemos que ver que hay aquí- me mostró el pen-drive de Noah.
-¿Ahora?- pregunté muy confundido.
-Las computadoras de las escuelas tienen un antivirus especial- empezó- Si esto tiene algo, lo rechazará. Mí laptop no tiene eso- explicó- Así que, ¿dónde esta la sala de computación?
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Mastermind 💻
Acción¿Y si te digo que nada fue un accidente? Oliver, un chico tímido, pero increíblemente inteligente, siempre que lee una novela de misterio sabe perfectamente quien es el culpable después de la página 6, muy responsable y amable. Se le dan muy bien es...
