Cuando llegamos a mi casa, eran cerca de las once de la noche. Estaba todo apagado y nos recibió Ricky ni bien entramos. Subimos las escaleras, y noté a mis padres durmiendo en su habitación, así que, nos fuimos directamente para la mía y cerré la puerta.
Nos había ya llegado el mail de que la misión seguía en pie, y que el equipo ganador, tenía una investigación sin sentido y sin salida. Nada cuadraba, así que, reanudaron todo, como si no hubiera pasado nada, descalificando a los chicos. Me sentí mal por ellos, pero supongo que Caleb hizo un bien mayor.
Me acerqué a la pizarra para sacar el póster de Star Trek, pero Sarah se puso delante de mí, deteniéndome y me abrazó por la cintura, poniendo su cabeza en mi pecho. Le devolví el gesto algo confundido, pero obviamente, sintiéndome bien de tenerla así.
-No puedo creer todo lo que estás haciendo por mí- murmuró.
-Hay dinero de por medio, ¿lo sabías, no?- respondí.
Ella soltó una risa, al igual que yo y se separó un poco, nada más que para mirarme. Me costaba admitir que si me importaba cada vez más el caso, si significaba que ella podía estar con su familia, pero no lo diría en voz alta.
-En serio.
Solo asentí y ella sonrió, para después acercarse de nuevo, darme un pequeño beso en los labios y separarse por completo, poniéndose a mi lado, para mirar la pizarra unos segundos.
Fue hasta su mochila y sacó el contrato que nos había dado Ralph para ponerlo también.
-El maletín lo tiene Mario, ¿vamos con eso?- solté.
-Vamos- asintió.
Aparentemente, ninguno estaba yendo a ningún lado, porque ninguno estaba diciendo nada y probablemente pensando nada tampoco.
-A estas alturas, debe estar en un búnker en México- soltó Sarah con cansancio.
-¿Qué?
-Está claro, que no quería que nadie sospechara de él, y en el caso de que alguien lo hiciera, que nunca lo encuentren- explicó.
Asentí, eso era obvio.
Pensé, en lo buenos que fuimos en conservar esta investigación para nosotros solos, sin que nadie nos descubriera. Miré la pizarra y miré el póster de Star Trek sobre mi escritorio.
-Exacto- dije.
-¿Exacto qué?
-Esconderlo en plena vista- seguí- Nosotros, estuvimos escondiendo esta investigación a plena vista. Solo debajo de un póster.
Sarah abrió la boca sorprendida, entendiendo algo.
-Su caja fuerte donde estaba el maletín, estaba detrás de un cuadro en el edificio.
Abrí los ojos y mi corazón empezó a latir rápido, porque no podía ser posible. Acababa de descubrir donde estaba.
-Sarah...- me puse frente a ella y la agarré de los hombros- El maletín está en su casa- aseguré sonriendo.
-¿Qué? ¿Dónde? ¿Cómo...?
-El cuadro de su cuarto, ¿lo recuerdas?- aclaré- Ni siquiera va con la casa o la habitación. Él tiene cosas simples y eso llama mucho la atención.
-¡Oh, por Dios! ¡Tienes razón!- exclamó feliz- ¡No puedo creerlo! ¡Lo hiciste!- volvió a abrazarme.
-Lo hicimos- corregí.
-Hay que irnos, vamos- se separó de mí con rapidez.
-¿Eh?
-Vamos a su casa, recuperamos el maletín y vemos si es lo que mi papá dice, para llevarlo a la policía y que pague de una vez- habló con obviedad.
Volví a acercarme un poco a ella, con cuidado.
-Sarah, no vamos a ir a su casa- aclaré serio.
-¿Qué?- preguntó ofendida- ¿Por qué no?
-Porque ahora sí es peligroso- contesté y revoleó los ojos- Tuvimos cuidado la última vez, y aún así, casi nos descubren- le recordé- Esta vez, tenemos que abrir una caja fuerte, no vamos a poder.
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Mastermind 💻
Aksi¿Y si te digo que nada fue un accidente? Oliver, un chico tímido, pero increíblemente inteligente, siempre que lee una novela de misterio sabe perfectamente quien es el culpable después de la página 6, muy responsable y amable. Se le dan muy bien es...
