Capítulo 64

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-¿Qué haces?- preguntó mi mamá, al pasar por mi habitación y se detuvo en el marco de la puerta, mirándome.

-Ordenando- contesté, rompiendo la última hoja- Sacando lo que ya no sirve- fui sincero.

Cada maldita foto y hoja que estaba en esa pizarra, ahora estaban hechas pedacitos en mi tacho de basura.

-¿Está todo bien, cariño?- insistió, porque claramente, no podía ocultar mis emociones.

Me sentía destruido, con el corazón completamente roto. No solo, porque es muy probable, que no vuelva a hablar con Sarah nunca más. Pasar tiempo con ella, me hacía sentir vivo, escuchaba mi corazón latir, cosa que ya no hacía más. Pero también, sentía que estaba rindiéndome con ella y con el caso, que estaba dejando esta misión inconclusa.

Y si, también estaba muy preocupado por ella, por lo que podría pasarle.

-Peleé con Sarah- me senté en la silla, sin mirarla.

-Oh... Lo siento mucho- entro a mi habitación y se apoyó en el escritorio- ¿Terminaron?

-No creo que en algún momento hayamos estado juntos para empezar- contesté con honestidad. Me miró confundida- No oficializamos nunca nada, solo... nos besábamos y punto.

-Ok, solo besos, me quedo tranquila- asintió y revoleé los ojos- ¿Por una pelea van a dejar eso tan lindo que tenían?

-Ninguno acepta las opiniones del otro y... ella es tan complicada...

Mi mamá se quedó callada, mirándome con los brazos cruzados y casi soltando una risa.

-Oliver... Es una mujer- aclaró (creo)- Nosotras queremos que nos entiendan, que nos quieran, que nos acepten tal como somos sin nosotras decir una palabra. Nos gusta que ustedes estén ahí siempre.

💻💻💻

Abrí la puerta, encontrándome con Uma y sonreí dejándola pasar a casa. Fue directo al living y la seguí, mientras nos sentábamos en el sillón.

-Me vas a decir porque fuiste a Nueva York en secreto y porque existía la posibilidad de que no volvieras- soltó- Y no te lo estoy preguntando, es una afirmación.

Suspiré asintiendo.

-Necesitaba acompañar a Sarah a un lugar- dije sincero- Lamento si te asusté- agregué.

-Ah... Sarah...- sonrió- Van en serio, eh.

-No, no es así...

-Desde el día que viniste con ella a Royal Pizza, te lo vi en los ojos- me interrumpió- Se notaba que tenías algo con ella.

Me quedé confundido, porque en ese momento, la idea de que ella y yo, siquiera fuéramos remotamente amables con el otro, estaba presente. Mucho menos, besarla o que me gustara.

¿Qué se me veía en los ojos? ¿Es posible que mi cuerpo se de cuenta antes que mi cabeza cuando me gusta alguien? ¿Todo lo anterior a eso, diciendo que me caía mal, era solo un mecanismo de defensa porque no quería que me gustara?

-Las chicas nos damos cuenta de esas cosas- aseguró.

Sarah se dio cuenta que estás enamorada de mí, así que, tienes razón.

-Uma...

-Solo quiero que seas feliz- interrumpió sonriendo, con los ojos vidriosos- Por favor, no te preocupes por mí- se había dado cuenta que yo sabía, pero ninguno lo iba a decir en voz alta.

-Pero eres...

-Tu mejor amiga, ya lo sé- completó- Y eso, no va a cambiar nunca. No te desharas de mí tan fácil- soltó una risa e hice lo mismo.

-Gracias.

-Las mujeres somos complicadas, pero... nos adaptamos a ustedes, simples hombres.

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