Mí pierna se movía de arriba abajo, mientras estaba sentado en un sillón de una sala de espera supongo. Había una mesa con sillas, y un mueble con una cafetera y vasos de telgopor. Sarah estaba rompiendo uno poco a poco y tirándolo en la basura.
Tenía un pantalón de gimnasia y un hoddie gris que decía "Policía Federal de Pensilvania" en azul, atrás. Sarah, tenía exactamente la misma prenda, mucho más grande, cubriéndole hasta arriba de las rodillas y nada más.
No daba más de los nervios, estuvimos en esa sala más de hora y media y nadie ha venido a decir ni una palabra.
No paraba de preguntarme que significaba todo esto ¿Iban a meternos en la cárcel? ¿Juicio? ¿Detenernos por horas para ausstarnos y después liberarnos? ¿La mayoría de edad para la cárcel es 18, 21 o 16? ¿La de impunidad?
Mierda, ¿por qué nunca leí un libro de abogacía?
Sentí el sillón hundirse a mi lado.
-Hay un tipo esposado a uno de los escritorios afuera que intenta comérselas para escapar- soltó riéndose- Dios, debe estar tan drogado, es...
-¿Esto te parece un chiste?- la interrumpí, mirándola muy serio y muy molesto. Paró de reirse- No puedes ser tan inmadura ¡Estamos detenidos en la comisaría, Sarah!- exclamé alzando la voz- Y actúas como si nada.
-Explicaremos lo que pasó y nos dejarán ir- contestó con simpleza.
-No me interesa- seguí- Podría perder la posibilidad de entrar a Harvard por esto- era lo único que pensaba desde que me subí a ese auto de policía- Sé que quizás a ti no te importa la universidad, no me sorprendería. Pero, yo si pienso en mi futuro- agregué- Y lo peor de todo, es que esto paso por haberte escuchado.
-¿Disculpa?- se acercó más a mí, muy ofendida- ¿Estás echándome la culpa de esto?
-Tu quisiste entrar a la oficina, aunque te había dicho que era peligroso- respondí- Y mira... tenía razón.
-Lo siento, memoria edética, pero creo recordar con mucha claridad, que te dije que podías esperar afuera.
Iba a contestarle, probablemente muy mal. Pero, la puerta de la sala de espera se abrió y apareció el mismo policía que nos metió al auto, Tannen.
-Lamento haberlos hecho esperar, la noche se pone agitada- dijo mientras se sentaba en el sillón de enfrente con un portapapeles en la mano.
-¿Estamos en problemas?- pregunté desesperado- Porque no hicimos nada malo y...
-Nombres- me interrumpió ignorádome completamente.
Suspiré.
-Oliver Thombson.
Anotó y miró a mi compañera. También lo hice, no respondía. Pasó sus ojos a mí y volvió al oficial, parecía nerviosa.
Claro, ahora está asustada.
-Sarah Golden.
-Bien- asintió después de anotar- ¿Cuál es la historia tan graciosa que querías contarme antes?- me preguntó a mí.
-Nos sacamos la ropa porque tocamos un árbol con un hongo venenoso- respondí con honestidad.
Soltó una risa y lo miré muy mal.
-¿En serio quieres que crea eso?
-Usted cree que yo podría tener sexo con él, no veo porque eso está tan fuera de su lógica- habló Sarah.
Quise quejarme, pero no era importante. Comparto su sentimiento.
El oficial, le respondió con la peor de las caras.
-¿A dónde estaban antes?- siguió con el interrogatorio.
-En la galería de arte de Noah Chulk- contesté.
-¿Y cómo llegaron al árbol?
Intercambié una mirada con mi compañera, rezando que se le ocurriera una buena mentira rápido.
-Me sentía algo mareada- respondió- Salí a tomar aire, no vimos el hongo- agregó- Y él, me comentó lo que pasaba si tocaba la piel.
El policía nos observaba con atención, intentando averiguar si decíamos la verdad o no. Gran parte de la historia lo era.
-Bien- dijo finalmente- Voy a llamar a sus padres para que los vengan a buscar. No los pondré en el sistema, pero quiero que tomen esto como una advertencia- explicó.
No. Ay no. Por una parte, agradecía que esto no haya sido algo oficial y poder olvidarlo (figurativamente hablando, claro). Por otra parte, que mis padres se enteren de esto no era una opción. Me iban a matar.
-Oliver... teléfono y nombres de tu padres.
Suspiré.
-835-610-2103- contesté- Lina y John Thombson.
Anotó y miró a Sarah.
-835-610-2711- dijo. La noté desganada, casi triste y no entendí porque, hasta que siguió hablando- Si mi mamá está lo suficientemente sobria para siquiera atender el teléfono, estoy segura de que vendrá.
El oficial la miró algo incómodo.
-¿Tu papá?
-Tu dime.
ESTÁS LEYENDO
Mastermind 💻
Ação¿Y si te digo que nada fue un accidente? Oliver, un chico tímido, pero increíblemente inteligente, siempre que lee una novela de misterio sabe perfectamente quien es el culpable después de la página 6, muy responsable y amable. Se le dan muy bien es...
