Capítulo 23

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Iba a contestarle, pero la interferencia de un micrófono, nos interrumpió y se hizo silencio en todo el lugar.

-Ups... disculpen- en un pequeño escenario, más bien, una elevación del piso, estaba Noah con un micrófono inalámbrico. Tenía un largo vestido rojo y tacones negros. El pelo recogido y con grandes aretes- Bienvenidos todos, a la inaguración de este centro de arte: "Obras maestras para Noah"- introdujo con una sonrisa. Empezó a aplaudir toda la sala- Muchas gracias- siguió emocionada- Es el tercer lugar que abro, y encima, en mi lugar natal. Es muy especial- explicó- Este es un espacio, donde artistas de todo el mundo, pueden exponer su arte. No hace falta ser reconocido. Si tienen algo, no duden en compartirlo- agregó- Disfruten la noche.

Los aplausos, volvieron a hacerse presentes y Noah se bajó del escenario.

Cuando volví a prestarle atencion a los otros dos, estaban murmurando cosas. Suspiré, acercándome más.

-Deberíamos ir, ¿no crees?- le dije a Sarah y me miró- La va a saludar mucha gente.

-Si, tienes razón- volvió a Caleb- Después hablamos.

-Buena suerte- nos dijo.

Él me saludó con la mano, pero no se lo devolví, mientras nos alejábamos. No podía evitar pensar en que Sarah esté regalándole información a la competencia.

-Escúchame...- empecé serio, agarrándola del brazo para detenerla.

-Me invitó a salir, Oliver- interrumpió revoleando los ojos. Probablemente, ya sabía lo que iba a decirle- Sé que, quizás, te cuente creerlo, pero hay gente que tiene una vida fuera del caso.

Nunca entendí como se le "invita a salir" a alguien. No que alguna vez haya necesitado saberlo. Pero, no puedo imaginarme en esa situación, sin importar cuanto lo intente.

¿Primero hablas de cualquier cosa y después solo lo preguntas? ¿Vas directo al punto? ¿Cómo sabe la otra persona que la estás invitando si no usas esas palabras? ¿Significa mucho?

Para ser sincero, nunca me ha gustado nadie exactamente. Si, pude haberme sentido atraído por alguna chica, pero hasta ahí. Nunca estar pensando todo el día en alguien, en querer estar con esa persona cada minuto del día, en preocuparme si la otra persona está en pareja o algo parecido.

No me enamoré. No lo hice con todo ese sentido Disneysificado de la palabra. Jamás. Y no está en mis planes tampoco.

Si he besado a alguien. Solo una chica. Pero, esa es otra historia demasiado vergonzosa, que no contaré en este momento.

-¿Aceptaste?- pregunté confundido.

-No, no estoy interesada- respondió- Vamos con Noah- volvió al tema central.

Nos acercamos a ella, estaba hablando con unas chicas.

Sarah agarró dos copas de champagne de un mesero que pasó por delante nuestro y me dio una a mí. La agarré y mi compañera se acercó más.

Cuando las chicas se fueron, Noah nos miró a nosotros con una sonrisa.

-Amamos el lugar- soltó Sarah tomando un sorbo e hizo una mueca de asco- Lo siento, este champagne está un poco... agrio.

-Oh, lo siento- le dijo ella- Eso no es champagne, linda- siguió- Es licor, Rosè L'amour- especificó.

Nos miramos con Sarah. Un poco confundidos, pero también viendo una oportunidad perfecta para empezar el interrogatorio.

-Ah...- asentí yo- ¿El de Mario L'eruie?

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