Desanudé la corbata negra por enésima vez frente al espejo. Me cansé de intentar, así que, la dejé simplemente así colgada en mi cuello, deshecha.
Tenía una camisa blanca, un pantalón azul oscuro y el saco del mismo color. Era un traje que tenía desde los 15, pero me seguía quedando bien. Me puse zapatillas Converse, porque no tengo otros zapatos que queden bien con esto.
Yo averigüé bien lo que era esta presentación en el teatro donde estarían las botellas. Era una especie de introducción a la obra que iban a hacer. Estarían los actores, directores, productores y demás gente importante.
Sarah, falsificó invitaciones (ni siquiera intenté negarme). Recordando eso, me fijé la hora en mi celular, estaba llegando tarde.
Miré a Ricky en su cucha y me ladró asintiendo con la cabeza, quizás, indicando que le gustaba lo que veía.
Hoy podía irme tranquilo, sin mentiras. Mis padres salieron a cenar solos. Cada tanto hacen eso, son dos adolescentes a veces, si me lo preguntan. Ven películas abrazados, se toman de la mano cuando caminan y, bueno, tienen estas cenas.
Sonó el timbre y bajé con rapidez. Abrí la puerta y vi a mi compañera con un simple jean, remera, camisa a cuadros y su mochila de siempre.
-¿Por qué estás vestida así?- pregunté con preocupación.
-Hola- contestó y revoleé los ojos- Tranquilo, ahora me cambio- me respondió finalmente entrando a la casa- No iba a venir con un vestido por la calle, que ridículo.
Cerré la puerta mientras ella empezaba a subir la escalera. La seguí hasta mi habitación y la vi acariciando a Ricky y él aceptando.
Miré la situación unos segundos, muy confundido.
-Ah... antes de que me olvide- se acercó a mí y buscó algo en su mochila. Sacó dos prendas de ropa y me las extendió- Ten.
Las agarré, dándome cuenta que era mi jean y la camisa de mi papá. Las observé sin poder creerlo, y volví a Sarah.
-¿Cómo...?
-El otro día, escondí nuestra ropa en los arbustos- empezó- Volví a buscarlo y lavé todo, así que... libre de hongos- siguió- Y bueno, me dijiste que esa camisa era muy importante.
Me quedé en shock, pero muy conmovido, creo. Sentí algo en el estómago, me ha pasado antes, cuando alguien hace algo lindo por ti y, simplemente, te encanta.
-Gracias- le dije sonriendo.
-De nada- me devolvió el gesto- Bueno... ya vuelvo- salió de mi habitación y escuché la puerta del baño cerrarse.
Miré las prendas otra vez, sin poder comprender como esa chica, era la misma que robó mi goma de mascar aquel día. No había pasado demasiado tiempo, pero ya me había demostrado que, a pesar de que tiene ese lado algo irresponsable y muy relajado, también, puede ser dulce, escucha, observa, le interesa.
-¿Me cierras atrás?- escuché su voz más rápido de lo que esperaba, las chicas siempre suelen tardar.
Levanté la cabeza y la ropa se me cayó al piso sin darme cuenta. La levanté rápido y la puse sobre mi cama.
Tragué en seeco, mientras la veía acercándose a mí, soltando una risa, con un corto vestido negro muy simple y al cuerpo. Tenía tiras finas y algunos detalles sutiles, pero nada más. Traía tacones en la mano, que dejó en el piso.
Se dió vuelta, ya estando a pocos centímetros, y se agarró el pelo con las manos, levantándolo un poco.
Otra vez, mucha piel de Sarah. Toda la espalda estaba al descubierto a causa, de que justamente, su vestido estaba abierto. Con una mano agarré el principio del cierre y con la otra el mismo. Lo subí hasta el final, entre los hombros.
-Listo- dije. Se dió vuelta y sonrió- Te ves bien- eso era lo mínimo, a decir verdad.
A ver, Sarah es linda... muy linda, tiene sus cosas, no soy estúpido. Ví su piel, mucha de su piel. Este vestido le resalta esas cosas. No puedo evitar sentirme nervioso.
-Tu también- me respondió- Hay algo muy atractivo en los chicos con traje- siguió y agarró mi corbata, para empezar a anudarla.
Levanté las cejas, sorprendido.
-¿Estás diciendo que soy atractivo?- si yo me pongo nervioso, ella también.
Pero, solo se encogió de hombros y ajustó la corbata, hecha a la perfección.
-Escucha bien, Oliver Twist. El traje.
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Mastermind 💻
Acción¿Y si te digo que nada fue un accidente? Oliver, un chico tímido, pero increíblemente inteligente, siempre que lee una novela de misterio sabe perfectamente quien es el culpable después de la página 6, muy responsable y amable. Se le dan muy bien es...
