-¡Ay, por Dios! ¿Es en serio?- Sarah se alejó del árbol más asqueada que asustada, mientras se sacaba la campera de cuero.
-Si, en serio. Sobrepasa la tela- me desabotoné el pantalón y bajé el cierre- Puede picarte, quemarte, salirte ronchas. Puedes enfermarte o puede no pasarte nada- agregué.
Me terminé de sacar el jean con torpeza y vi que ella se quitaba la remera transparente y pollera, quedando en un short negro al cuerpo y en sostén.
Y yo...
-¿Bob Esponja?- se rió mirando mis calzoncillos.
-No tengo tiempo para contestar ese comentario- dije alterado, empezando a caminar- Hay que encontrar el auto y no tengo idea de a donde salimos.
-¡Hey! Espera- escuché los pasos de Sarah detrás de mí. Me alcanzó y me detuvo agarrándome el hombro para que me de vuelta- Relájate.
-¡No puedo!- grité. Se sorprendió- Lo siento, pero estoy en serio perdiendo la cabeza y estamos...- seguí, pero dejé de hablar cuando me di cuenta y, mi estrés, cambió a nervios en un segundo.
El miedo y la ansiedad, a veces te hace hacer cosas inconcientemente, podríamos decir. Porque en el momento en el que quise decir las palabras en voz alta, es cuando lo noté realmente.
A Sarah se le veía más piel que ropa. Solo un sostén negro que le cubría la parte de arriba, pero obviamente muy escotado. La forma en la que veía el pelo caer sobre los hombros y su espalda. Le veía el abdomen al cien por ciento, muy firme pero fino. El short que apenas le cubria los muslos.
Y yo. Calzoncillos y aún mis zapatillas. Nada más.
Tragué con dificultad y me refregué los ojos con las manos, respirando, para después pasarlas por la cabeza.
-Ok... caminemos y encontremos el auto, ¿está bien?- no podía mirarla a los ojos, no así.
-De acuerdo- asistió.
Seguí caminando por donde iba a un paso más tranquilo y Sarah se puso a mi lado. No quería hablar, e intentaba con todas mis fuerzas, olvidar lo que había visto. Obvio, jamás iba a lograrlo.
Sarah así. Tanta, tanta piel de Sarah. Tan blanca, tan suave probablemente. No la toqué, no quiero tocarla ¿Quiero tocarla?
Cuando ves piel, ves detalles. Quizás cosas que si están a la vista, pero no las notas cuando hay ropa. Vi muchos detalles... ¿Ella vio mis detalles? ¿Le importa? ¿Me importa a mí?
Mis pensamientos, fueron interrumpidos por una sirena bastante alta. Muy alta y cada vez más. Una sirena de policía para ser más exacto.
Una luz azul y roja apareció en mi vista, en el piso y las casas a nuestro alrededor. Hasta que, un auto, se hizo presente finalmente justo en la calle a nuestro costado, siguiéndonos el paso. Muy lento.
Nos detuvimos casi al mismo tiempo, y un hombre, de quizás unos cuarenta años, un uniforme de policía azul y un bigote con migajas (no quiero ser cliché pero, una dona probablemente) saco la cabeza por la ventanilla.
-¿Chicos... los podemos ayudar?- nos miró de arriba abajo.
-Solo buscamos su auto- respondió Sarah con una sonrisa.
Yo no estaba acostumbrado a hablar con policías, nunca lo había hecho. No estaba entendiendo demasiado la situación tampoco.
-Ajá... no se muevan- asintió muy serio y metió la cabeza adentro de nuevo. Tal vez, había alguien en el asiento del copiloto, pero no veía bien.
Intercambié una mirada con mi compañera y nos encogimos de hombros muy confundidos.
El oficial, abrió la puerta del auto y se bajó, acercándose más a nosotros. Era alto, bastante alto y le vi una placa plateada algo desgastada, que decía Tannen.
-Emm... chicos, voy a tener que pedirles que se suban al auto y nos acompañen a la comisaría- dijo con seriedad.
-¡¿Qué?!- exclamamos los dos al unísono completamente perdidos.
-No, no, no, no. No entiende...- seguí yo desesperado. Ir en un auto de policía, ser detenido. NO, CLARO QUE NO- Nosotros... no... es una historia muy graciosa, de hecho...
-Genial, nos la contarás en la comisaria- abrió la puerta de atrás del auto.
-Exijo que nos diga porque- habló Sarah en tono autoritario, cosa que obviamente, iba a hacer las cosas peor.
Le di un codazo.
El oficial soltó una risa y volvió a acercarse.
-Porque es ilegal, uno: andar semidesnudos por la calle y dos: lo es también mantener relaciones sexuales en público- contestó con simpleza- Entren al auto.
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Mastermind 💻
Acción¿Y si te digo que nada fue un accidente? Oliver, un chico tímido, pero increíblemente inteligente, siempre que lee una novela de misterio sabe perfectamente quien es el culpable después de la página 6, muy responsable y amable. Se le dan muy bien es...
