-Solo tienes que mirar la pantalla, ver donde estoy y guiarme- me dijo Sarah muy tranquila- Cuando esté ahí, te avisaré y me dirás que cable tengo que cortar, ¿si?
-Está bien- respondí, no me parecía tan complicado.
Estábamos fuera del edificio de Rosè L'amour, en mi auto. Era tarde, después de medianoche seguro, no se escuchaba ningún ruido.
Este era el plan: Sarah entraba al edificio, desactivaba las alarmas y las cámaras, y después los dos revisamos la oficina de Mario. Aún no indagamos en porque su ex esposa, gana más de la mitad de esta compañía, según los papeles del divorcio, y no había muchas opciones para averiguarlo.
Estuve de acuerdo con hacer eso, después de nuestra pequeña discusión, Sarah está siendo un poco más compasiva.
Mi compañera, obvio, consiguió los planos eléctricos. Pensé que podría hackear la alarma, pero me explicó que es analógica y no por IP, así que, tendríamos que hacerlo así.
-Ok, cuando entres, ve a la primer escalera y baja al subsuelo- empecé mirando la computadora, interpretando el mapa- Ve al fondo del pasillo a la izquierda, debería haber una caja eléctrica.
-De acuerdo- asintió y se bajó del auto. Se apoyó en la ventanilla abierta antes de irse- Deséame suerte.
Me llamó por teléfono y atendí al instante, mientras la vi alejarse hasta la puerta del edificio y perderla en la oscuridad del interior.
-Ya bajé, estoy caminando- me dijo varios segundos después- Wow, no limpian mucho aquí- agregó- Ok... creo que ya encontré la caja.
-Ábrela- le dije. Escuché el sonido de un destornillador cuatro veces y un ruido metálico contra el piso- ¿Todo bien?
-Si, si, tranquilo- contestó- ¿Qué tengo que hacer?
-Corta el cable azul.
-¿Qué?- la sentí entrecortada.
-Corta el azul- repetí.
-Oliver... No cre...o que h...aya señ...al aquí aba...jo- respondió- Hay cua...tro cables: verde, az...ul, rojo y naran...ja.
-¡No cortes el naranja!- grité desesperado- ¡Activarás la alarma!
-¿Corto el naranja?
-¡No!- exclamé alterado- ¡Corta...- dejé de hablar, porque volví a escuchar la puerta del edificio. Miré que alguien encapuchado entraba con rapidez- Sarah, sal de ahí, alguien entró, tenemos que irnos. Es muy peligroso- seguí asustado- ¿Sarah? ¡¿Sarah?!
La llamada, claramente, se había cortado. Furioso, dejé la computadora en el asiento del copiloto y me bajé del auto, sin saber que otra cosa podía hacer.
Caminé y entré al edificio. Pura oscuridad, pero no iba a prender la linterna del teléfono, podía ver, más o menos. Encontré la escalera por la que, probablemente, fue Sarah y bajé despacio para que no se escuchara nada.
No sabía a donde había ido la persona encapuchada, así que estaba atento. Pero, no pude evitar preguntarme ¿Qué hacía ahí? ¿Por qué? ¿Quién era?
Terminé de bajar y llegué al pasillo. No vi a Sarah por ningún lado y no iba a gritar su nombre, ni nada parecido.
Caminé varios pasos, hasta que alguien me agarró del brazo con fuerza y me tiró a la derecha. Quise gritar, pero además de perder un poco el equilibrio, tenía una mano en la boca.
Mi vista se acostumbró otra vez a esa oscuridad y vi a Sarah a una muy corta distancia de mí, con el dedo índice sobre sus labios.
Me destensé un poco de ese mini infarto que me había agarrado, pensando que estaba muerto.
-Alguien está desactivado la alarma por mí- me susurró, sacando la mano de mi boca.
Estaba muy cerca, más cerca de lo que la he tenido siempre. Estábamos en un espacio reducido, no sé donde, no podía interpretarlo.
-Si, ya lo sé, por eso vine para acá- le respondí de la misma manera- Debemos irnos.
-No voy a irme de aquí, sin registrar esa oficina.
-Creo que alguien tiene la misma idea- le dije entre dientes, para evitar gritar- Debemos irnos- repetí.
-Sobre mi cadáver.
-Si seguimos aquí, va a ser literal.
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Mastermind 💻
Acción¿Y si te digo que nada fue un accidente? Oliver, un chico tímido, pero increíblemente inteligente, siempre que lee una novela de misterio sabe perfectamente quien es el culpable después de la página 6, muy responsable y amable. Se le dan muy bien es...
