Capítulo 54

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¡Buenas tarde! ¿Cómo han estado? ¿Lograron ver el eclipse de este día? Si no lograron verlo —al igual que yo—, aquí les dejo un premio de consolación: la actualización de mi fic. ¡Disfruten de la lectura! Nos leemos después.

Perspective

Su andar hacia la escuela, desde su segundo año, siempre se halló acompañado del ruidoso oriundo de Chiba; quien se quejaba de Sawamura, de su idiotez y lo tonto que era por no ponerle más empeño a su relación con Wakana. Asimismo, lo molestaba con Sora y señalaba su torcida personalidad. Mas él se limitaba a escucharlo, a reírse ocasionalmente o soltar algún comentario que no figuraba como una oración decente.

Su relación era extraña. Porque si bien eran compañeros de equipo y de clase, podían definirse como algo más cercano sin caer en la denominación de amistad. Sin embargo, ninguno admitiría que su afinidad y cercanía se incrementó tanto por los sucesos dentro del equipo como por la llegada de la hermana menor de su ex capitán.

Yūki Sora había creado una dinámica nueva que los arrastraba a ambos lo quisieran o no. Y pese a que había otras tres chicas en el equipo no pasaba lo mismo; ellas se limitaban a sus deberes y a una que otra charla superficial que no desembocada en ningún tipo de acercamiento.

—¿Por qué tan callado? ¿Te peleaste con Sora? —irrumpió.

El cácher ya despabilado razonó su pregunta.

—No. No hemos peleado.

Jamás habían discutido. Ni siquiera su comportamiento de ayer dio pauta a alguna riña. Y eso era muy extraño. Hasta las mejores parejas tenían roces, problemas que ponían a prueba sus sentimientos. No obstante, ellos no habían atravesado por ello.

—Pues estás actuando más extraño de lo usual —dijo antes de tomar asiento, dejándolo con la compañía de sus pensamientos.

Sí. Definitivamente no estaba siendo el mismo de siempre. Pero no se debía a la visita que le hizo a su madre la tarde de ayer. El motivo recaía en Sora y su comportamiento antes y después de su cita.

No preguntó por la situación entre él y su mamá. Tampoco lo forzó a hablar. En cambio, fue paciente y empática; incluso se aventuró a subirle los ánimos a través del béisbol. Aquel gesto desinteresado lo sacudió, lo hizo notar que aquella estoica chica podía ser sumamente considerada y amable a su propia manera.

Quizás el que fuera así con él era el verdadero problema.

—Buenos días, Kazuya.

Nuevamente había sido tomado por asalto. En esta ocasión se trataba de la persona que lo encerró en su introspección.

—Buenas —soltó con una sonrisa burlesca.

—¿Y qué tal tus vacaciones, Kuramochi? ¿Algún avance con esa chica gamer?

—¡Ey! ¡Ya te dije que entre ella y yo no hay nada! —gruñó molesto—. ¡Es mi rival! Sólo eso y nada más.

—No seas tímido. Puedes confiar en mí para abrir tu corazón con respecto a esa chica.

—Molesta mejor a tu idiota novio.

—Según mi horario es tiempo de incordiarte a ti. A él le toca por la tarde.

—¡¿Cómo que horario?! ¡Fastídialo a él! —bufaba—. Ey, Miyuki, controla a tu mujer.

Kazuya no lo admitía abiertamente, pero disfrutaba de los predicamentos que Yōichi sufría gracias a su novia.

—Lo siento. Mi horario abarca desde las prácticas hasta después de la cena —mencionaba burlón—. En las mañanas es toda tuya.

—¡De ninguna manera! ¡Ella es tu novia, hazte cargo!

Sweet TemptationDonde viven las historias. Descúbrelo ahora