¡Buenas a todas! Y sí, sé que demoro en actualizar. Pero esto de ser explotada no es nada bonito. Y la ancianidad me está pegando duro que ya ni aguanto estar despierta más allá de las once. En fin, disfruten y nos estamos leyendo.
Russian Roulette
La frustración que sentía consigo misma por no refutar la inesperada respuesta del receptor fue lo suficientemente agraviosa como para perturbar su usual estado de tranquilidad. Y entre más lo pensaba, más doloroso se volvía para su cabeza.
No entendía en qué pensaba aquel embustero chico al ceder. Tampoco concebía la idea de que alguien fuera lo suficientemente despistado para no poner su nombre correctamente en una declaración de amor.
—¡¿Y has aceptado tan tranquilamente?! —Fue la exclamación llena de recelo que emergió de los labios de Hayami.
Un pequeño mutismo envolvió el cómodo interior de la habitación. El único sonido percibido era el de las manecillas del reloj de pared anunciando que pronto serían las diez de la noche.
—No me creyó. O eso fue lo que pretendió —espetó antes de dejar su maletín a un lado de su cama—. Estoy segura de que existe un motivo oculto detrás de todo esto. Algo que estoy pasando por alto.
—Y si le has interesado a ese apuesto cácher, ¿eh?
La sola insinuación de la pelirroja provocó una horda de suspiros en Sora.
—Eso sería lo último en cruzar por mi mente, Miu. —Tomó asiento al margen de su cama retirando con desgano el moño de su blusa escolar—. Seguramente quiere hallar al culpable...
—Si ese es el caso, ¿por qué aceptar? No tiene mucha lógica que digamos, Sora.
—Prácticamente toda la escuela sabe que me le declaré. De modo que queda mejor que se diga que anduve con él y todo terminó precipitadamente a ser la rechazada —mencionó tranquilamente.
—¡¿Ah?! ¡¿'Planeas terminar con él?! —Acarició su mentón y esbozó una sonrisa digna de un comercial de belleza—. Es un excelente plan. Especialmente porque nadie además de mí, cree que de verdad tú no fuiste.
—Odio admitirlo... Kuramochi-kun tenía razón. No hay otra chica que se llame Sora en toda la escuela además de mí.
Amasó su frente, intentando alejar todo ese estrés que la asedió desde que supo de que formaba parte de un buen chisme.
—Existen varias posibilidades...—Jaló la silla del escritorio y se sentó cómodamente. Lucía como una abogada a punto de ofertar un buen trato a la fiscalía—. La que seguramente tienes en mente es la que te dice que alguien hizo esto para fastidiarte la vida. Y justamente eligió de blanco a la clase de chico que más urticaria te saca.
—También podrían haberlo hecho para meterse con él. O tal vez si exista esa admiradora secreta y se haya equivocado al poner su nombre y esas cosas...
—¿Quién sería tan idiota para no poner bien su nombre? Al menos pudo haber dejado la clase de la cual era.
—Podría ser muy tímida.
—Triste, pero cierto...—Tomó aire y alejó el pensamiento de que allá afuera había bastantes chicas incapaces de declararse como era debido—. Irónicamente formas parte del club de béisbol.
—Y el que sea mánager únicamente hace más creíble que yo me haya declarado a Miyuki-kun.
—No estabas aquí cuando esto pasó. No obstante, en el primer año de Miyuki muchas chicas quisieron unirse al club. No necesariamente para ponerse a recoger pelotas de béisbol.
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Sweet Temptation
FanficÉl representaba en más de un sentido a los demonios que inútilmente había intentado sumir en lo más profundo de su pasado. Ella no era más que una extraña que le desconcertaba y le hacía percatarse de que incluso el lobo más solitario puede disfruta...
