¡Muy buenas tardes a todas! Ahora sí que ha llegado actualización prontamente, mas no aseguro nada para la siguiente. Sobre todo, porque mi agenda laboral se vuelve más apretada y las futuras guardias nocturnas me auguran sólo dormir y comer. Espero no morir. ¡Nos leemos próximamente!
Apparances
—¿Cómo es que acabé haciendo esto? —Se cuestionó Sora en voz alta.
Por extraños azares del destino terminó en el campo techado, sentada sobre una reja mientras lanzaba pelotas de béisbol para que fueran bateadas por el eufórico de Sawamura.
—¡Una más por favor! —pedía.
—Porque eres la novia del capitán. Debes esforzarte tanto como él —explicaba Yōichi dedicándose al arduo trabajo de abanicar.
—No veo que el capitán les ayude con estas cosas. Deja de mentir, Kuramochi-kun —soltó indignada.
Mandó la pelota hacia él. Una pena que pudiera batearla.
—Esa ha sido una muy fácil. —Se jactó el corredor en corto.
—La próxima irá directo a tu cabeza —sentenció.
—Mujer, realmente eres peligrosa.
Porque alguien como él podía hacer dos cosas simultáneamente, no como Eijun que perdía el ritmo en cuanto abría la boca.
—No es mi culpa que se hayan comido esos panques con laxante —mencionó sin culpa alguna—. Una opción era que los tiraran... Supongo que su ego las llevó a probarlos y comprobar qué tan buena era en la cocina.
—¡Láncelas más rápido, Sora-senpai!
—Lo del baño fue un poco perverso. —Sonrió al imaginárselo—. ¿Cómo se te ocurrió?
—No soy buena para hacer bromas. Todo lo que hice fue planeado por alguien más. A esa persona se le dan muy bien esa clase de cosas —informó—. Anoche le hablé y me explicó lo que tenía que hacer. Y justo hoy antes de clases fui por todo.
—¿Con qué clase de personas te juntas? —interrogó con mesura—. Siento que perteneciste a una pandilla peligrosa.
—La que me dio los consejos para esas chicas, sí.
—Esta chica podría ser peligrosa, mejor no hacerla enfadar.
—¿A quién respetas? ¿A mí acaso?
El incordio de Sora apareció sorpresivamente. Allí estaba Miyuki, recargado sobre el margen izquierdo de la puerta, con la sonrisa socarrona que ya era un sello de su persona.
—No puedo respetar a alguien que va por la escuela en calzoncillos —comentó burlonamente.
Sus dos acompañantes se carcajearon.
Kazuya se acercó para taparle la boca. No quería darles más material a esos dos para que se burlaran de él.
—A eso le llaman karma. —Yōichi aceptó que nunca le pasaron cosas tan bochornosas a Kazuya antes de que Sora apareciera en su vida—. Eres todo un galán, capitán.
—Chris-senpai nunca haría cosas tan desvergonzadas como esas, Miyuki. —Eijun con su gran respeto y aprecio hacia su antiguo tutor.
—Pasando a otra cosa, debes irte ya —indicó—. Ya pasan de las nueve.
—¿Tan rápido se fue el tiempo? —Liberó de su bolsillo su celular y examinó la hora—. Debo poner una alarma o algo.
—Vamos, te acompaño.
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Sweet Temptation
FanficÉl representaba en más de un sentido a los demonios que inútilmente había intentado sumir en lo más profundo de su pasado. Ella no era más que una extraña que le desconcertaba y le hacía percatarse de que incluso el lobo más solitario puede disfruta...
