¡Buenos días! No, no me he olvidado de esta historia ni de actualizar. Es sólo que se me atravesaron muchas cosillas y no me quedó nada tiempo. En fin, aquí ando, dejándoles un capítulo que trae de todo...y hasta quizás quieran darle un zape a Kazuya. Se nos viene más drama. ¡Nos leemos hasta la próxima!
Mess
Si todavía existía un pequeño margen para la duda, este se disipó cuando Rei la presentó.
Ella era Shika Kurofuji, la hija menor de uno de los mayores beneficiarios de Seidō y la mejor amiga de Sora.
—Finalmente tengo el gusto de conocerte en persona, Miyuki-kun —habló, enfocándose explícitamente en él—. Por tu cara de sorpresa, no debes saber mucho sobre mí. Lo cual no es extraño porque Sora no suele hablar abiertamente sobre sus amistades más cercanas.
Él era testigo de que ella resguardaba los nombres y los vínculos de sus personas más allegadas como un secreto; uno que no compartiría fácilmente con los demás.
—Ella ha sido así de reservada desde que era una niña. Es muy recelosa al compartir información.
—Lo he notado.
—Ah, lo siento, Takashima-san, me he ido nuevamente por la tangente.
Miró a la profesora ajustando sus lentes, entendiendo que estaba haciéndose tarde.
—Tengo que retirarme. Pero espero que podamos reunirnos en una próxima ocasión.
Shika se despidió de él con una sonrisa cordial y el deseo de un futuro encuentro. Rei se bastó con un suave movimiento de mano para anunciar su partida.
—No es precisamente como me la imaginaba.
Cuando escuchó sobre esa mejor amiga no pensó demasiado en el tipo de persona que sería porque su novia estaba rodeada de personalidades bastante particulares, casi estrafalarias; por lo que supuso que ella sería igual. No obstante, erró.
—Quizás se debe a que proviene de una familia muy adinerada...
Terminó su bebida, sacando su teléfono móvil solamente para comprobar la hora. Tenía tres mensajes en Line sin revisar. El primero era de Mei.
—«Fue una falsa alarma. Todo estará bien» —leyó con una combinación de enfado y alivio—. Grandísimo idiota.
Aquella simple oración le recordó y actualizó la delicada situación en la que estuvo a punto de ser arrastrado el as de Inashiro. Y más le valía no volver a desafiar al azar porque la suerte no suele tocar dos veces a la misma puerta; la próxima vez podría verse obligado a confrontar las consecuencias de sus deslices hormonales.
—Oh, qué inesperado.
Takigawa le escribía ocasionalmente. Siempre preguntaba sobre el equipo y claro está, por Eijun. Inclusive ocupado con la universidad y su propio equipo no mermaba su interés por Seidō.
—Si le comento a Sawamura de que Chris-senpai preguntó por él, enloquecerá y no me devolverá mi teléfono en todo el día como la última vez. Prefiero evitarlo.
Se sorprendió ante el remitente del último mensaje porque jamás esperó a que Umemoto le escribiera.
Las fotografías que le envió le hicieron notar que le escribía por cuestiones relacionadas con el béisbol. Aunque quizás no tan estrictamente apegadas a este. Se trataba de Sora en la jaula de bateo.
Su postura permitía la estabilidad y el equilibrio, preparando su cuerpo para el swing. Debió reaccionar rápidamente a cada uno de los lanzamientos.
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Sweet Temptation
FanfictionÉl representaba en más de un sentido a los demonios que inútilmente había intentado sumir en lo más profundo de su pasado. Ella no era más que una extraña que le desconcertaba y le hacía percatarse de que incluso el lobo más solitario puede disfruta...
