Capítulo 27

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¡Buenas noches! Regresé más pronto de lo que esperaba, pero bueno, sé que no habrá quejas. Hay que exprimir a la musa de la inspiración, aprovechando que se dignó a venir a este fandom. Disfruten su lectura.

Intentions

—¿No les parece que de repente el ambiente se puso muy intenso? —opinaba Kuramochi.

Ese par se dirigieron hasta el área de cocina. Cada uno se apropió de una sección.

—Supongo que es porque ambos son muy competitivos —habló Sora después de escuchar las últimas palabras que esos dos intercambiaron antes de centrarse en lo que debían hacer.

—Estoy muy seguro que el motivo por el que esto se detonó va más allá de eso.

—Miyuki dijo que no quería arriesgarse con la comida que saldría de todos ustedes. Por lo que veo normal que reaccionara de esa manera. —Yūki sabía que ese hombre podía ser muy quisquilloso cuando se trataba de comida.

—Tampoco creo que sea ese el caso.

—Siento que estás dándole muchas vueltas al asunto, Kuramochi.

«Ese idiota no hubiera aceptado ponerse a cocinar para todos en otras circunstancias. Y, sin embargo, lo está haciendo, contra todo pronóstico».

Kominato apoyaba a Miyuki mientras Furuya hacía lo mismo con Tatsuhisa. Sawamura por su parte estaba vitoreando el nombre de ambos para motivarlos a cocinar con mayor prontitud y eficacia.

«Es evidente que no quiere perder contra Tatsuhisa en algo que es bueno. Por lo que esta es la oportunidad perfecta para ello. No obstante, aquí hay otras motivaciones».

Necesitaba más bases, más pruebas para apoyar su conjetura. ¿Cómo las obtendría?

—¿Qué tanto estás pensando, Kuramochi? —Sora estaba extrañada por su calmo comportamiento. Él solía ser más ruidoso.

—¿No le dijiste a Tatsuhisa que lo ayudarías a lavar la col?

—¡Es cierto! Lo había olvidado. —Dejó de perder más el tiempo y se fue directo con el francés.

«Es un buen momento para proporcionarle mi grandiosa ayuda a nuestro fastidioso capitán».

Llegó hasta el puesto del receptor y con una sonrisa que llenaba de desconfianza a Miyuki, tomó un cuchillo y empezó a picar la cebolla.

—Espero que te estés tomando en serio este duelo, capitán.

—¿Duelo? —Su ceja izquierda se arqueó y su mirada pasó de la tenue confusión a manifestar la gracia que aquello le causaba—. No estamos compitiendo. Simplemente no quiero comer lo que él haga.

—¿Por qué no cumple tus estándares de calidad? —Yōichi ya era todo un experto en confrontarlo—. Porque a Sora parece encantarle su comida.

—A ella cualquier cosa que esté medianamente buena le gustará —expresó con frescura y hasta con un toque de pitorreo—. Por lo que su opinión no es válida.

—¿Significa entonces que le ofrecerás de tu comida para que sepa lo que es un platillo de calidad? —No temía el incursionar en territorio tan minado.

Yōichi odiaba cuando se quedaba callado o salía con esos sonidos vocales que nada le decían.

—No estoy interesado en que una troglodita como ella evalúe mi comida.

«¡Este grandísimo idiota! ¡¿Qué tan grande es su ego para decir semejantes cosas?!».

Lo peor es que Miyuki tenía una enorme sonrisa de autosuficiencia.

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