Capítulo 33: Despertar

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Al despertar, tallo mis ojos para acostumbrarme a la luz que se filtra en la habitación. Siempre mis mañanas son algo incómodas, pero esta vez me agrada lo que veo a mi lado. La sábana apenas y cubre su hermosa espalda baja, la tela moldea su figura y por debajo está completamente desnuda al igual que yo, por lo que no desaprovecho mi oportunidad.

La erección matutina siempre está, pero el recuerdo de unas horas atrás me tiene a mil de nuevo, y lo mejor es tenerla en mi cama.

Me acerco a ella lentamente besando la unión del cuello y su espalda. Al principio su respiración es profunda, pero luego apega su espalda a mi torso contorneándose de una forma exquisita. Apego mi miembro a su trasero mientras causa una exquisita fricción.

- Buen día señorita Kim - susurro en su oído, mordiéndolo para provocarla.

- Mmmm - se estremece ante mi cercanía - creo que buenas tardes se le acerca más - ronronea.

- No discutiré eso ahora.

Ella ríe ligero y un gemido lo reemplaza cuando acuno sus formados pechos en mis manos jugueteando con ellos acercando nuestros cuerpos que encajan perfectamente.

Es delicioso sentir la suavidad de su piel contra la mía, cuando llegamos estaba cegado por el deseo, me sentí posesivo en ese momento, pero ahora sólo deseo disfrutar pacientemente de la deliciosa cercanía que me enciende.

Bajo la mano a su botón de placer en una caricia superficial.

- Se-señor Lee - susurra.

- ¿Algún problema señorita Kim? - le hablo en su cuello entre lamidas, provocándola al tiempo que me aferro a su cuerpo, sintiendo cómo se retuerce deliciosamente contra mi torso.

- Ah... nin-ninguno, señor - gime, moviendo sus caderas contra mi pelvis.

- Yo si tengo un problema - muerdo su hombro al sentir su humedad entre mis dedos que estimulan su zona sensible.

- ¡Oh...! - se sacude contra mi mano y empuja su pelvis cada vez más - ¿Cuál... pro-problema?

Tomo su mano y la llevo a mi miembro, para que sienta mi excitación. Ahogo un gemido al sentir su toque suave en mi glande, esparciendo mi excitación en sus dedos cuando, en movimientos suaves me masturba.

- Que podría pasar toda una noche con usted y, aun así, no sería suficiente - saco su mano y de un movimiento suave me posiciono en su entrada y comienzo mi intrusión - ¡Oh...! - un suspiro profundo sale de mi garganta y muerdo mis labios disfrutando mientras ella ríe satisfecha.

Está jugando conmigo y... ¡Maldición, qué bien lo hace!

La penetro lento aferrándome a sus caderas, pero a cada centímetro siento cómo se contrae al recibirme, lo que dificulta mi intrusión, en cambio, un escalofrío recorre mi cuerpo, erizándome la piel en una sensación desconocida y tremendamente estimulante, aumentando mi deseo, disfrutando cada segundo.

La habitación se inunda entre suspiros, respiración agitada, calor. Me siento sofocado... soy todo sudor, pero predomina el placer.

Me quedo inmóvil unos segundos sólo disfrutando la sensación de estar en su interior, sus paredes lubricadas me dan un recibimiento delicioso, ajustándose a mi longitud y cojo sus labios en un beso sensual, en un toque suave, nuestras lenguas juguetean en la boca del otro, ambos nos permitimos fundirnos en este momento de goce absoluto.

Me aferro a sus caderas cuando me salgo para volver al ataque cada vez, en un movimiento de caderas pausado y sincronizado, su espalda se curva deliciosamente contra mi pelvis mientras nos apoyamos de costado, yo detrás de ella marco el movimiento de su cadera contra la mía y lo entiende a la perfección.

Limbo - Lee KnowDonde viven las historias. Descúbrelo ahora