🫦Capítulo 40🫦

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ÁNGELA

Maldición, este hombre sabía cómo ponerme loca.

Lo miré y empezó a entrar de golpe, agarró mi trasero levantándolo para que cada vez que bajara lo sintiera más profundo, sus ojos no se despegaron de los míos.

Comenzó a moverse más rápido y no pude callar los gemidos que salieron de mi boca. —"Eso es preciosa, gime para mí".

Entonces una de sus manos subió a mi cabello antes de agarrarlo con fuerza y la otra la colocó alrededor de mi cintura.

Jaló mi cabeza hacia atrás y sentí sus labios en mi cuello dejando besos, luego sentí cómo empezaba a dejar chupenotes.

Luego se inclinó hacia atrás y reclamó mi boca, sus besos eran salvajes. Lo besé con la misma intensidad, mi mano estaba en sus hombros.

Entonces agarró mi trasero de nuevo y empezó a caminar; sentí cómo me dejaba en la cama despacio.

Cuando creí que iba a empezar a moverse rápido, hizo lo contrario, empezó a entrar tan jodidamente lento que podía perder la puta cabeza.

—"¡Maldición, muévete!"

—"Qué pasa, preciosa, no era que te follaba mal".

—"Lo hace, pero maldición muévete".

—"No hasta que diga lo contrario".

—"¡Sí, folla bien!" — grité frustrada.

Lo escuché sonreír antes de agarrar mi pierna y empezar a moverse. Grite cuando empezó a tocar ese punto dentro de mí que hacía que perdiera la cabeza.

—"¡Connor!"

—"El único que te puede follar, y el único que te folla bien".

Entonces, sin previo aviso, una de su manos agarró mi cuello, y entonces un gemido escapó de mi cuado. Su otra mano chocó con mi mejilla, dándome un golpe no fuerte pero sí lo suficiente para volverme loca. Este hombre era un animal y yo era una puta masoquista.

Se inclinó hacia abajo para reclamar mis labios, sentir su legua entrar a mi boca. Cuando intenté agarrar su cuello, se despegó de mí.

Agarro mis dos muslos antes de separarlos, me jalo hacia la equina de la cama haciendo que mi culo quede en el aire.

—"Joder, tu vagina es sin duda la mejor de este puto mundo, la forma en que aprieta mi pene sin querer que no salga hace que pierda la cabeza".

Agarró mi cintura y comenzó a entrar de golpe. Cuando volvió a entrar, se quedó parado haciendo que lo sintiera profundo, pero entonces me jalo profundizándolo más adentro.

—"¡Connor!

Grite de dolor y de gana. Lo sentía más profundo de lo que creía posible. Joder, estaba pensando que eso no era posible, pero este hombre hacía que lo fuera.

—"Siénteme, siente dónde ninguno ha podido llegar".

Puse mi mano en su pierna intentando que se alejara de mí, pero él solo salió un poco antes de volver a entrar profundo.

—"Maldito, piensa romperme por dentro".

Pero él se río. —"Necesito que tu vagina me sienta, que se adapte tanto a mí que cuando salga de ella me extrañe". — Y así empezó a moverse de nuevo como un jodido loco.

Un Romance Mafioso © {1}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora