El día de la graduación finalmente llegó. Aisha se despertó con una mezcla de emociones, no solo por el fin de un ciclo importante, sino también por la batalla interna que estaba librando. Había decidido, al menos por un día, dejar de lado a Oroitz. Sabía que no podía seguir obsesionada con él, no podía seguir persiguiéndolo cuando él ya había dejado claro que no la correspondía. Era el momento de seguir adelante, aunque el camino para olvidar no fuera fácil.
En lugar de centrarse en él, Aisha se concentró en disfrutar el día. Se puso su vestido, un color azul que resaltaba sus ojos y su cabello. Aunque no lo admitiera en voz alta, sabía que se sentía más libre cuando dejaba de lado las preocupaciones sobre Oroitz. Sin embargo, algo en su interior seguía temblando. El pensamiento de verlo en la graduación la inquietaba, pero esta vez, estaba decidida a no dejar que su presencia la afectara.
Al llegar al evento, la atmósfera estaba llena de emoción. Las luces brillaban con calidez, la música suave llenaba el aire y los compañeros se reunían en grupos, conversando, riendo, celebrando el fin de los estudios. Aisha caminaba entre ellos, buscando a sus amigas. Fue entonces cuando vio a Katty y Birsha, conversando entre ellas, ambas con sonrisas de suficiencia. Aisha decidió no acercarse, ni siquiera mirar en su dirección. No valía la pena.
De repente, vio a Oroitz, y aunque trató de ignorarlo, algo en su pecho se revolvió. Estaba con Ashura, su amiga, que siempre parecía estar cerca de él, como si fuera su sombra. Aisha no pudo evitar notar cómo Oroitz la miraba de vez en cuando, pero a diferencia de otras veces, esta vez no le prestó tanta atención. Decidió que no iba a ceder. No se iba a dejar atrapar nuevamente por esos sentimientos que solo la lastimaban.
—¡Aisha! —la llamó una amiga que se acercaba—. ¡Ven, ven, que ya van a entregar los diplomas!
Aisha sonrió, agradecida de tener un motivo para distraerse. Se alejó de la zona donde estaban Oroitz y Ashura y se unió a sus amigos. Aunque la imagen de Oroitz seguía flotando en su mente, intentaba mantenerse firme, pensando en todo lo que había logrado por sí misma y en todo lo que aún podía conseguir. Ese día no iba a ser sobre él.
La ceremonia comenzó y el ambiente se volvió más solemne, con cada uno de los graduados siendo llamado a recibir su diploma. Aisha subió al escenario con una mezcla de orgullo y nerviosismo. Cuando su nombre fue mencionado, caminó hacia el podio, mirando hacia la audiencia. En el fondo, vio a Oroitz, que la observaba desde su lugar. Aisha sintió un leve temblor en su interior, pero se concentró en el aplauso, sonriendo con firmeza. No iba a dejar que ese pequeño momento de contacto visual la derrumbara.
La graduación continuó con risas y fotos, mientras los estudiantes celebraban el final de su etapa escolar. Aisha se acercó a sus amigas y se unió a un grupo que estaba tomando fotos. Se sintió rodeada de amor y apoyo, algo que no había experimentado del todo en los últimos meses, sumida en su obsesión por Oroitz. Al menos ese día, estaba rodeada de personas que sí se preocupaban por ella.
Pero, por supuesto, el día no terminó sin un enfrentamiento. Mientras Aisha conversaba con sus amigos, notó que Birsha y Katty se acercaban a ella, con esa sonrisa desafiante que siempre las caracterizaba. Aisha las miró fijamente, sin miedo.
—¿Sigues con tu jueguito de la indiferente, Aisha? —dijo Katty, acercándose con paso lento.
—Ya basta de tus juegos —respondió Aisha con calma, decidida a no dejarse intimidar.
Birsha se cruzó de brazos, como si estuviera evaluando a Aisha.
—Pensábamos que ya te habías rendido, pero parece que sigues luchando por algo que ni siquiera vale la pena. ¿Realmente crees que puedes competir con nosotras? —dijo Birsha, con una sonrisa burlona.
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Flores Moradas
Teen Fictioncada momento, en cada persona los recuerdos no salen de la mente
