Faltaban 10 días para el cumpleaños de Aisha, y la emoción estaba al máximo. El ambiente en el colegio se llenaba de risas, bromas y mucha planificación para la fiesta, pero había algo más en el aire... algo más oscuro.
Mientras Aisha y sus amigas reían y hablaban sobre la fiesta, Ambar estaba atrapada en sus pensamientos, cada vez más obsesionada con lo que Aisha tenía. Quería lo que Aisha tenía: la amistad de todos, la atención de Emir... todo. Pero lo que más le molestaba era lo fácil que parecía para Aisha ser tan... perfecta.
Aisha y sus amigas estaban sentadas en la mesa de siempre, disfrutando del recreo. Dalia, Cami y Yuli estaban haciendo chistes mientras Aisha trataba de organizar los detalles de la fiesta de cumpleaños.
— Aisha, ¿quién elegiste para tu tema de fiesta? —preguntó Dalia, haciendo una cara seria y luego sonriendo—. ¡Debe ser algo épico! Si no es "Stray Kids" yo no voy, ¿eh?
Aisha rió, bromeando.
— Obvio, ¿quién más podría ser? Pero lo importante es que va a haber helado suficiente para que Dami coma hasta quedar llena —bromeó Aisha mirando a su amiga.
Dami, con su característico sarcasmo, levantó las manos en señal de rendición.
— ¡Yo no me resisto al helado! Es como si me llamara por mi nombre: "¡Dami, ven a mí!" —hizo una pausa, luego añadió—: Pero si no hay un pastel de chocolate, me voy a declarar en huelga.
Cami y Yuli se unieron a la risa.
— ¡Es verdad! El pastel de chocolate tiene que ser de otro planeta para que Dami lo acepte! —rió Cami. Yuli asintió con una exagerada solemnidad, como si estuvieran hablando de algo muy importante.
— Esto está decidido entonces. Vamos a traer el pastel de chocolate más gigante de todos los tiempos —dijo Yuli, entre risas—. ¡Es el único acuerdo con Dami!
Las chicas seguían riendo y haciendo planes, disfrutando el momento, sin darse cuenta de que alguien las observaba desde lejos. Ambar estaba allí, observando con ojos llenos de rabia y envidia.
Mientras tanto, en su habitación, Ambar no podía dejar de pensar en Aisha. Estaba tan celosa, tan irritada por todo lo que Aisha tenía. ¿Por qué Aisha siempre parecía tenerlo todo? Ambar deseaba con todas sus fuerzas su vida, su popularidad, la atención que siempre recibía de todos, y especialmente la relación con Emir.
Ambar se había estado alejando de Oroitz, sintiendo que él también le fallaba, que ya no podía contar con él para conseguir lo que quería. Pero lo peor de todo era la adoración que Emir le tenía a Aisha. Emir... el chico que pensaba que era perfecto. ¿Por qué Aisha? Ella quería estar en su lugar, quería ser ella, y, si podía, quitarle a Emir a Aisha.
Comenzó a obsesionarse. Empezó a seguir a Aisha a todas partes, ya no solo en la escuela, sino también en las redes sociales, vigilando cada paso que daba. Era como si quisiera ser Aisha, pero al mismo tiempo odiara todo lo que representaba.
En la escuela, Ambar se acercaba cada vez más a Aisha, sonriéndole, fingiendo ser su amiga, pero en su interior solo sentía resentimiento y odio. Quería estar con Emir, con la esperanza de que él la viera más de lo que la veía. Pero siempre que Aisha estaba cerca, ella solo podía sentir la envidia consumiéndola.
Oroitz, por otro lado, estaba sentado solo en su habitación, reflexionando sobre todo lo que había hecho. Sabía que se había comportado de una manera terrible con Aisha y Emir, pero no podía dejar de sentirse culpable por cómo habían terminado las cosas. Estaba arrepentido, y lo peor era que ya no podía volver atrás.
Se había dado cuenta de que, en su intento de recuperar a Aisha, había perdido algo mucho más valioso: la amistad de Emir. Quería pedirles perdón, pero no sabía cómo hacerlo, especialmente después de la humillación que había sufrido.
Se levantó de la cama, agarró su teléfono y pensó en enviar un mensaje. Pero luego se detuvo, incapaz de escribir algo que fuera lo suficientemente sincero. Él no sabía cómo pedir perdón sin que sonara a excusa.
Al día siguiente, durante el recreo, Aisha, Emir y sus amigas estaban en su punto más alto de felicidad, planeando todo para el cumpleaños de Aisha. Emir, como siempre, estaba increíblemente emocionado por el evento, y todo el mundo estaba tomando roles para ayudar.
— ¿Y qué tal si contratamos a un mago para la fiesta? —sugirió Emir, a lo que Cami inmediatamente levantó la mano.
— ¡Sí, pero que no sea de esos que te hacen trucos baratos! ¡Que sea un mago de verdad, como el de la película de Harry Potter! —dijo Cami con entusiasmo.
Las chicas empezaron a hacer chistes y bromas, imaginándose un mago vestido como Harry Potter, pero con la capa llena de helado en lugar de magia. Era todo un caos de risas.
Mientras tanto, Ambar estaba en su rincón, viendo todo desde la distancia, fingiendo que nada le importaba, pero por dentro, la rabia y la envidia se apoderaban de ella más que nunca. Ella estaba decidida. Si Aisha podía tener todo, Ambar haría lo que fuera necesario para despojarla de eso. Nada la detendría.
Y mientras todo eso sucedía, Oroitz seguía en su constante lucha interna. Quería volver a ser amigo de Emir, pero sabía que no sería fácil. El daño ya estaba hecho, y todo lo que podía hacer era mirar de lejos, sintiendo el peso de sus decisiones.
El cumpleaños de Aisha se acercaba rápidamente, y aunque todos estaban emocionados, no podían saber que había una tormenta aproximándose. Las tensiones de Ambar, los arrepentimientos de Oroitz, y las relaciones en el aire crearían una combinación peligrosa para los días que se avecinaban.
Continuará...
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Flores Moradas
Teen Fictioncada momento, en cada persona los recuerdos no salen de la mente
