El reencuentro inesperado
Unas semanas después de la graduación, Aisha se encontraba en su habitación, descansando después de un día agitado. Decidió navegar por internet, revisando sus redes sociales y explorando nuevas plataformas. Mientras buscaba algo interesante, se topó con el perfil de Oroitz. Su foto de perfil mostraba su característica mirada tranquila y una sonrisa ligera que siempre le había causado un revoltijo en el estómago.
Durante unos minutos, Aisha dudó. Había trabajado tanto para dejarlo atrás, pero la tentación era demasiado fuerte. Sin pensarlo demasiado, le envió un mensaje.
Aisha: Hola, Oroitz. Espero que estés bien.
El mensaje era breve y sin pretensiones, pero el simple hecho de enviarlo la hizo sentir nerviosa. Pasaron unos minutos antes de que él respondiera.
Oroitz: Hola, Aisha. Estoy bien, gracias. ¿Y tú?
La conversación fue educada y ligera. Hablaron un poco sobre la graduación, sobre sus planes para el futuro y cosas triviales. Aunque la charla no era profunda, Aisha no podía evitar sentir una chispa de emoción al verlo responder.
Durante el siguiente mes, se mantuvieron en contacto de manera esporádica. No hablaban todos los días, pero cuando lo hacían, las conversaciones eran agradables. Aisha se esforzaba por no mostrarse demasiado interesada, consciente de que debía mantener el equilibrio.
Sin embargo, lo que Aisha no sabía era que su vida estaba a punto de cruzarse nuevamente con la de Oroitz de una manera que no esperaba.
El inicio del nuevo ciclo escolar
El primer día de clases en su nuevo colegio llegó con la emoción y los nervios habituales. Aisha había decidido tomar ese nuevo comienzo como una oportunidad para reinventarse. Había pasado el verano reflexionando sobre sus prioridades y sentía que estaba lista para enfrentar este nuevo capítulo.
Cuando llegó al campus, se sorprendió por lo grande y concurrido que era. Había estudiantes por todas partes, algunos en grupos, otros caminando solos mientras exploraban el lugar. Aisha se dirigió a la oficina principal para recoger su horario y luego buscó su primera clase.
Mientras caminaba por los pasillos, escuchó una risa que le resultaba demasiado familiar. Su corazón dio un vuelco cuando se giró hacia el sonido y lo vio: Oroitz, de pie junto a un grupo de estudiantes. A su lado estaba Ashura, riendo con él como si no hubiera pasado el tiempo.
Aisha se quedó congelada en su lugar, incapaz de procesar lo que estaba viendo. "¿Qué está haciendo aquí?" pensó, sintiendo una mezcla de sorpresa, nerviosismo y un leve toque de frustración. Había asumido que su conexión con él se limitaría a mensajes ocasionales, pero verlo en persona nuevamente cambiaba todo.
Oroitz no la había notado aún, lo cual le dio unos segundos para decidir qué hacer. ¿Debería acercarse y saludar? ¿O simplemente fingir que no lo había visto? Antes de que pudiera tomar una decisión, Ashura la vio y, con una sonrisa amable, le dijo algo a Oroitz, quien se giró para mirarla.
—¡Aisha! —dijo Oroitz, claramente sorprendido. Dio un paso hacia ella con una sonrisa educada—. No sabía que también ibas a venir aquí.
Aisha tragó saliva y forzó una sonrisa.
—Yo tampoco sabía que estarías aquí —respondió, tratando de sonar tranquila, aunque su interior era un torbellino de emociones.
—Bueno, parece que este año será interesante —dijo Oroitz con su característico tono relajado. Ashura, a su lado, simplemente asintió y le dedicó una pequeña sonrisa a Aisha antes de volver a su conversación con otro chico del grupo.
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Flores Moradas
Tienerfictiecada momento, en cada persona los recuerdos no salen de la mente
